martes, 20 de noviembre de 2012

Capítulo 6: Todo encaminado.


En el camino de regreso a Carlos paz, Angélica y Federico hablaron de sus vidas, de sus familias y de lo que les esperaba en lo profesional. Ella participaría de un concurso de baile, en el mismo programa del cual había llegado a ser semifinalista en su formato de patinaje sobre hielo. Pero antes, tenía que continuar con las funciones de ‘Universo Alegría’ que seguirían hasta fines del mes de Febrero. Él debía volver a Alemania, en los primeros días de Enero, para comenzar con la pretemporada de una de las ligas de futbol más importantes de Europa. Volvería al país recién en el mes de Marzo, solo por unos días, dedicados a entrenar y concentrar para jugar con la Selección Argentina, dos partidos de eliminatorias para el mundial de futbol que sería en dos años. Esa charla los dejó un poco pensativos, sobre todo a ella, a quien no le gustaba para nada la idea de enamorarse, entregar su corazón, y que después la distancia destruya lo que en muy poco tiempo había logrado construir. Él en cambio, trataba de no pensar en lo que iba a pasar, disfrutaba cada momento, pero detrás de eso se escondía algo más, algo que solo comprobaría cuando este lejos.
Habían llegado a la casa donde Angélica vivía, los dos bajaron del auto. Sin decir nada ella lo abrazo, muy firma y fuerte, como si temiera que Federico se vaya y no vuelva nunca mas. – “Todo está pasando tan rápido que me asusta un poco. Pero quiero que sepas, que pase lo que pase, fuiste lo mas lindo que me paso. Quizá sea algo pasajero, quizá no, pero no importa, con vos sentí una tranquilidad que hace mucho no siento” dijo sin dejar de abrazarlo fuerte.
Federico le acariciaba el pelo. – “Te prometo que todo va a estar bien, confía en mí, cree en esto que nos pasa.” Le respondió. – “Yo confío en vos, a quienes les tengo miedo es al destino, a la desilusión”. Dijo Angélica. Él la miro a los ojos, le acaricio la cara y luego dijo. – “Nuestro destino lo vamos a escribir juntos, paso a paso. Y voy a hacer lo hasta lo imposible por no desilusionarte.” Ella sonrió.
Por unos segundos se habían quedado en silencio, solo se miraban a los ojos. – “Me muero de ganas de darte un beso.” Dijo él. - “¿Y por qué no lo haces?” le pregunto ella. Federico sonrió y le dijo. – “Porque quiero que nuestro primer beso sea especial, en un lugar especial.” Angélica contuvo la risa y dijo: - “Me parece que te acobardaste.” El soltó una leve carcajada y le respondió. – “Sos una gran provocadora, tu desafío me tienta muchísimo! Pero mientras más ganas acumulemos, más especial, más lindo y más inolvidable va a ser.” – “Sos increíble.” Dijo ella. – “¿Te molesta?” le pregunto él. – “No, me encanta.” Le respondió Angélica. – “Te quiero conquistar de a poco, día a día, minuto a minuto, ganarme tu corazón y asegurarme de que sea mío para siempre” dijo Federico. – “Bueno, vas muy bien, creo que estas muy cerca de conseguirlo, más de lo que puedas llegar a imaginarte, y más rápido de lo que yo esperaba”. Dijo ella, le dio un beso en la mejilla y entro a su casa.
Federico subió al auto, estuvo unos minutos pensando, con la vista clavada en la puerta de la casa de Angélica. Suspiro profundamente y arranco el auto.
Angélica estaba acostada, pensaba, aparentemente eran cosas lindas, ya que sonreía. Tomo su celular, y escribió: “Gracias por esta noche tan hermosa, que descanses lindo.” El destinatario era Federico. Después de enviarlo, con el teléfono en la mano, se dio vuelta, cerró los ojos, e inmediatamente se quedó dormida.
Federico estaba entrando a su habitación, en el hotel más exclusivo de Villa Carlos Paz, cuando escucho que alguien chistaba, se dio vuelta y vio a su hermana asomándose por la puerta de en frente. – “Que hayas tardado tanto me pone feliz, pero no me pienso ir a dormir si saber cómo te fue, necesito dejar de sacar conclusiones y que me cuentes vos mismo que paso!” dijo Margarita, a quien pese a su intento de hablar en voz baja, se le notaba el tono eufórico. – “Hoy te pedí que me avises cuando llegues al hotel y no recibí ningún mensaje!” dijo Federico. “Sí que te mande el mensaje! Fijate bien! Quizá algo te distrajo y no lo leíste!” respondió ella. Su hermano agarro el celular, Margarita se había cruzado de brazos. De repente, al ver que Federico sonreía  dijo: - “Supongo que ahora me vas a pedir perdón y me vas a contar todo.” Él la miro y con gesto de súplica dijo: “Hermanita hermosa ¿Te enojas si te lo….?” Pero Margarita no lo dejo terminar. – “Si me enojo! Ya viste que si te mande el mensaje! A demás quiero que hablemos todo lo que durante el año me debes, quiero que me mimes mucho y que me cuentes tus cosas.” Federico dijo: - “No vi tu mensaje, estaba leyendo otra cosa. Pero tenés razón, y antes de que te pongas celosa te voy a contar. veni conmigo.” Cuando su hermana se dispuso a entrar, la detuvo y le pregunto. “¿En qué habitación esta en tonto?” – “Se llama Fabián! Y está acá!” respondió ella, señalando su propia habitación. Federico se puso serio. – “¿Es un chiste?” dijo. - “No, y entremos que quiero que me cuentes de una vez” le respondió Margarita, y sin esperar que Federico diga algo, entro. Él bufeo enojado y después la siguió.

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