En el camino de
regreso a Carlos paz, Angélica y Federico hablaron de sus vidas, de sus
familias y de lo que les esperaba en lo profesional. Ella participaría de un
concurso de baile, en el mismo programa del cual había llegado a ser
semifinalista en su formato de patinaje sobre hielo. Pero antes, tenía que
continuar con las funciones de ‘Universo Alegría’ que seguirían hasta fines del
mes de Febrero. Él debía volver a Alemania, en los primeros días de Enero, para
comenzar con la pretemporada de una de las ligas de futbol más importantes de
Europa. Volvería al país recién en el mes de Marzo, solo por unos días,
dedicados a entrenar y concentrar para jugar con la Selección Argentina, dos
partidos de eliminatorias para el mundial de futbol que sería en dos años. Esa
charla los dejó un poco pensativos, sobre todo a ella, a quien no le gustaba
para nada la idea de enamorarse, entregar su corazón, y que después la
distancia destruya lo que en muy poco tiempo había logrado construir. Él en
cambio, trataba de no pensar en lo que iba a pasar, disfrutaba cada momento,
pero detrás de eso se escondía algo más, algo que solo comprobaría cuando este
lejos.
Habían llegado a la
casa donde Angélica vivía, los dos bajaron del auto. Sin decir nada ella lo
abrazo, muy firma y fuerte, como si temiera que Federico se vaya y no vuelva
nunca mas. – “Todo está pasando tan rápido que me asusta un poco. Pero quiero
que sepas, que pase lo que pase, fuiste lo mas lindo que me paso. Quizá sea
algo pasajero, quizá no, pero no importa, con vos sentí una tranquilidad que
hace mucho no siento” dijo sin dejar de abrazarlo fuerte.
Federico le
acariciaba el pelo. – “Te prometo que todo va a estar bien, confía en mí, cree
en esto que nos pasa.” Le respondió. – “Yo confío en vos, a quienes les tengo
miedo es al destino, a la desilusión”. Dijo Angélica. Él la miro a los ojos, le
acaricio la cara y luego dijo. – “Nuestro destino lo vamos a escribir juntos,
paso a paso. Y voy a hacer lo hasta lo imposible por no desilusionarte.” Ella sonrió.
Por unos segundos se habían
quedado en silencio, solo se miraban a los ojos. – “Me muero de ganas de darte
un beso.” Dijo él. - “¿Y por qué no lo haces?” le pregunto ella. Federico sonrió
y le dijo. – “Porque quiero que nuestro primer beso sea especial, en un lugar
especial.” Angélica contuvo la risa y dijo: - “Me parece que te acobardaste.”
El soltó una leve carcajada y le respondió. – “Sos una gran provocadora, tu desafío
me tienta muchísimo! Pero mientras más ganas acumulemos, más especial, más
lindo y más inolvidable va a ser.” – “Sos increíble.” Dijo ella. – “¿Te molesta?”
le pregunto él. – “No, me encanta.” Le respondió Angélica. – “Te quiero
conquistar de a poco, día a día, minuto a minuto, ganarme tu corazón y
asegurarme de que sea mío para siempre” dijo Federico. – “Bueno, vas muy bien,
creo que estas muy cerca de conseguirlo, más de lo que puedas llegar a imaginarte,
y más rápido de lo que yo esperaba”. Dijo ella, le dio un beso en la mejilla y
entro a su casa.
Federico subió al
auto, estuvo unos minutos pensando, con la vista clavada en la puerta de la
casa de Angélica. Suspiro profundamente y arranco el auto.
Angélica estaba
acostada, pensaba, aparentemente eran cosas lindas, ya que sonreía. Tomo su
celular, y escribió: “Gracias por esta noche tan hermosa, que descanses lindo.”
El destinatario era Federico. Después de enviarlo, con el teléfono en la mano,
se dio vuelta, cerró los ojos, e inmediatamente se quedó dormida.
Federico estaba
entrando a su habitación, en el hotel más exclusivo de Villa Carlos Paz, cuando
escucho que alguien chistaba, se dio vuelta y vio a su hermana asomándose por
la puerta de en frente. – “Que hayas tardado tanto me pone feliz, pero no me
pienso ir a dormir si saber cómo te fue, necesito dejar de sacar conclusiones y
que me cuentes vos mismo que paso!” dijo Margarita, a quien pese a su intento
de hablar en voz baja, se le notaba el tono eufórico. – “Hoy te pedí que me
avises cuando llegues al hotel y no recibí ningún mensaje!” dijo Federico. “Sí
que te mande el mensaje! Fijate bien! Quizá algo te distrajo y no lo leíste!” respondió
ella. Su hermano agarro el celular, Margarita se había cruzado de brazos. De repente,
al ver que Federico sonreía dijo: - “Supongo
que ahora me vas a pedir perdón y me vas a contar todo.” Él la miro y con gesto
de súplica dijo: “Hermanita hermosa ¿Te enojas si te lo….?” Pero Margarita no
lo dejo terminar. – “Si me enojo! Ya viste que si te mande el mensaje! A demás quiero
que hablemos todo lo que durante el año me debes, quiero que me mimes mucho y
que me cuentes tus cosas.” Federico dijo: - “No vi tu mensaje, estaba leyendo
otra cosa. Pero tenés razón, y antes de que te pongas celosa te voy a contar. veni conmigo.” Cuando su hermana se dispuso a entrar, la detuvo y le pregunto. “¿En qué habitación esta en tonto?” – “Se llama Fabián! Y está acá!” respondió
ella, señalando su propia habitación. Federico se puso serio. – “¿Es un chiste?”
dijo. - “No, y entremos que quiero que me cuentes de una vez” le respondió Margarita, y sin esperar que Federico diga algo, entro. Él bufeo enojado y después la siguió.
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