martes, 20 de noviembre de 2012

Capítulo 5: Las cosas como son.


El restaurante ‘B&L’ era un lugar tranquilo, no pasaban desapercibidos, pero la gente los miraba con mas disimulo, y no se mostraba tan pendiente de ellos.
- “Bueno, al fin un poco de tranquilidad, ahora si vamos a poder hablar con calma, y espero que esta vez no haya excusas, ni interrupciones.” Dijo Federico. – “¿Pedimos algo de comer?” continuo. – “No, no tengo hambre, comí algo en el pequeño descanso que tenemos entre una función y otra. Pero antes de que pongas caras! Te digo que si quiero algo de tomar.” Contesto Angélica.
Federico rió, y llamo al mozo. Miro a Angélica y le pregunto. – “¿Qué tomas?”. Ella respondió. – “Un jugo de frutas está bien.” Él miro al mozo y le dijo. – “Que sean dos”.
Una vez que el mozo se fue, Federico dijo. – “Bueno, no quiero sonar apresurado, pero la verdad que tampoco quiero perder tiempo, me gustaría aprovechar cada minuto, cada segundo que estoy con vos, quiero ser sincero, decirte las cosas como son, y la verdad que… “. – “No, no sigas, espera! Por favor déjame hablar a mi” interrumpió ella. – “Bueno, está bien, como quieras. Te escucho.” Dijo él. Angelica bajo la mirada y dijo: - “No sé por qué insistís conmigo, yo…” se quedó callada al ver que el mozo estaba allí. Levantó la vista y se dio cuenta de que había dejado los jugos sobre la mesa, y sin hablar se había retirado. – “Bueno, me decías…” dijo Federico muy serio. Ella volvió a bajar la vista y continuó. – “No quiero que pienses que soy una histérica, la verdad con vos me pasa algo muy raro, suena trillado y poco original, pero es así. Me haces sentir bien, me das una tranquilidad que nadie más me da. Pero esto no va a durar mucho, y no quiero sufrir.”
 Levanto la vista. – “Vos insistís y eso me confunde, no entiendo por qué lo haces. Siento que no tenés maldad, ni malas intenciones, pero también sé que estas con otra chica y que pronto te vas a ir.” Federico tomo un trago de jugo, miro hacia arriba y respiro hondo. Luego miro a Angélica, quien lo miraba fijamente, y dijo – “¿Puedo hablar yo ahora?” ella asintió con la cabeza. – “A mi también me pasa algo raro con vos, la verdad que nunca me paso de mirar a los ojos a una mujer y pensar que quiero pasar el resto de mi vida al lado de ella, tampoco soy de insistir, no me gusta forzar las cosas, pero con vos todo es distinto, me desequilibras completamente, cuando te miro me olvido de todo, no me importa nada ni nadie, y sé que a vos te pasa lo mismo, lo que no entiendo es por qué querés matar esto tan lindo que surgió entre nosotros.” Ella lo tomó de las manos y dijo. – “Lo que me pasa con vos es lo más lindo que viví en mucho tiempo, es un sueño, pero ese es el problema, de los sueños hay que despertar” volvió a bajar la mirada. Federico dijo. – “Esto no es un sueño, yo siento que desde ahora te necesito para seguir con mi vida. Quiero pelear por vos, pero necesito que me dejes hacerlo, no me cortes las alas, dame una esperanza, y te juro que hago lo que sea por tenerte a mi lado.” Ella, sin levantar la mirada, dijo. – “¿Y la chica con la que salís?” – “No sé de donde sacaste eso, pero no estoy con nadie. Bueno, en realidad, siendo completamente sincero, si estoy con alguien…” dijo él. Angélica levanto la vista. – “Estoy intentando conquistar el corazón de la mujer más linda que piso la tierra.” Dijo Federico, con una sonrisa. – “Hay otro problema.” Dijo ella. – “Mmm ¿Y ahora con que me vas a salir?” respondió Federico. Ella le soltó las manos y contesto. – “Vos te vas a ir. Tenés una vida del otro lado del Océano, y yo acá.” Federico volvió a agarrarle las manos y dijo. – “Eso no es un problema! Por favor, veamos qué pasa, encontremos una forma.” Le beso las manos, ella sonrió. – “Es una locura todo esto que nos pasa.” Dijo. – “Si, pero es una locura hermosa.” Respondió Federico. Los dos rieron, ella con un temple más tranquilo, se decidió a probar el jugo. Después dijo. – “¿Qué vamos a hacer con la prensa? Nos van a perseguir hasta que digamos algo, digo… en algún momento nos van a ver juntos.”. Federico la miro y comenzó a reírse. – “No entiendo de que te reis, hablo en serio.” dijo Angélica, y se cruzó de brazos. “Yo no tengo problema, para mí no es algo malo, no me molesta que me vean con vos.” Dijo él. – “A mí tampoco me molesta que me vean con vos, pero eso va a traer consecuencias malas también.” Respondió Angélica. – “No me importa, ya veremos como manejamos las cosas.” Dijo él. – “En dos días es mi cumpleaños, y voy a festejarlo más que nunca, ese día seguramente van a vernos juntos.” Continuó. – “Si, lo sé, estuve viendo algunas cositas sobre vos” dijo ella, con una sonrisa pícara. – “¿Me investigaste?” dijo Federico sin riendo. – “Obvio! Es mi especialidad!” respondió Angélica, los dos comenzaron a reír.
- “Bueno, todo muy lindo, pero deberíamos ir yendo. Es bastante tarde, y mañana tengo un día agitado.” Dijo Angélica. - “Como usted quiera señorita.”
 Respondió Federico, llamo al mozo pidiendo la cuenta, y sin esperar el vuelto, se levantó, tomo de la mano a Angie y salieron del lugar.

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