El restaurante ‘B&L’
era un lugar tranquilo, no pasaban desapercibidos, pero la gente los miraba con
mas disimulo, y no se mostraba tan pendiente de ellos.
- “Bueno, al fin un
poco de tranquilidad, ahora si vamos a poder hablar con calma, y espero que
esta vez no haya excusas, ni interrupciones.” Dijo Federico. – “¿Pedimos algo
de comer?” continuo. – “No, no tengo hambre, comí algo en el pequeño descanso
que tenemos entre una función y otra. Pero antes de que pongas caras! Te digo
que si quiero algo de tomar.” Contesto Angélica.
Federico rió, y llamo
al mozo. Miro a Angélica y le pregunto. – “¿Qué tomas?”. Ella respondió. – “Un
jugo de frutas está bien.” Él miro al mozo y le dijo. – “Que sean dos”.
Una vez que el mozo
se fue, Federico dijo. – “Bueno, no quiero sonar apresurado, pero la verdad que
tampoco quiero perder tiempo, me gustaría aprovechar cada minuto, cada segundo
que estoy con vos, quiero ser sincero, decirte las cosas como son, y la verdad
que… “. – “No, no sigas, espera! Por favor déjame hablar a mi” interrumpió
ella. – “Bueno, está bien, como quieras. Te escucho.” Dijo él. Angelica bajo la
mirada y dijo: - “No sé por qué insistís conmigo, yo…” se quedó callada al ver
que el mozo estaba allí. Levantó la vista y se dio cuenta de que había dejado
los jugos sobre la mesa, y sin hablar se había retirado. – “Bueno, me decías…”
dijo Federico muy serio. Ella volvió a bajar la vista y continuó. – “No quiero
que pienses que soy una histérica, la verdad con vos me pasa algo muy raro,
suena trillado y poco original, pero es así. Me haces sentir bien, me das una
tranquilidad que nadie más me da. Pero esto no va a durar mucho, y no quiero
sufrir.”
Levanto la vista. – “Vos insistís y eso me
confunde, no entiendo por qué lo haces. Siento que no tenés maldad, ni malas
intenciones, pero también sé que estas con otra chica y que pronto te vas a ir.”
Federico tomo un trago de jugo, miro hacia arriba y respiro hondo. Luego miro a
Angélica, quien lo miraba fijamente, y dijo – “¿Puedo hablar yo ahora?” ella asintió
con la cabeza. – “A mi también me pasa algo raro con vos, la verdad que nunca
me paso de mirar a los ojos a una mujer y pensar que quiero pasar el resto de
mi vida al lado de ella, tampoco soy de insistir, no me gusta forzar las cosas,
pero con vos todo es distinto, me desequilibras completamente, cuando te miro
me olvido de todo, no me importa nada ni nadie, y sé que a vos te pasa lo
mismo, lo que no entiendo es por qué querés matar esto tan lindo que surgió
entre nosotros.” Ella lo tomó de las manos y dijo. – “Lo que me pasa con vos es
lo más lindo que viví en mucho tiempo, es un sueño, pero ese es el problema, de
los sueños hay que despertar” volvió a bajar la mirada. Federico dijo. – “Esto
no es un sueño, yo siento que desde ahora te necesito para seguir con mi vida.
Quiero pelear por vos, pero necesito que me dejes hacerlo, no me cortes las
alas, dame una esperanza, y te juro que hago lo que sea por tenerte a mi lado.”
Ella, sin levantar la mirada, dijo. – “¿Y la chica con la que salís?” – “No sé
de donde sacaste eso, pero no estoy con nadie. Bueno, en realidad, siendo
completamente sincero, si estoy con alguien…” dijo él. Angélica levanto la
vista. – “Estoy intentando conquistar el corazón de la mujer más linda que piso
la tierra.” Dijo Federico, con una sonrisa. – “Hay otro problema.” Dijo ella. –
“Mmm ¿Y ahora con que me vas a salir?” respondió Federico. Ella le soltó las
manos y contesto. – “Vos te vas a ir. Tenés una vida del otro lado del Océano,
y yo acá.” Federico volvió a agarrarle las manos y dijo. – “Eso no es un
problema! Por favor, veamos qué pasa, encontremos una forma.” Le beso las
manos, ella sonrió. – “Es una locura todo esto que nos pasa.” Dijo. – “Si, pero
es una locura hermosa.” Respondió Federico. Los dos rieron, ella con un temple más
tranquilo, se decidió a probar el jugo. Después dijo. – “¿Qué vamos a hacer con
la prensa? Nos van a perseguir hasta que digamos algo, digo… en algún momento
nos van a ver juntos.”. Federico la miro y comenzó a reírse. – “No entiendo de
que te reis, hablo en serio.” dijo Angélica, y se cruzó de brazos. “Yo no tengo
problema, para mí no es algo malo, no me molesta que me vean con vos.” Dijo él.
– “A mí tampoco me molesta que me vean con vos, pero eso va a traer
consecuencias malas también.” Respondió Angélica. – “No me importa, ya veremos
como manejamos las cosas.” Dijo él. – “En dos días es mi cumpleaños, y voy a
festejarlo más que nunca, ese día seguramente van a vernos juntos.” Continuó. –
“Si, lo sé, estuve viendo algunas cositas sobre vos” dijo ella, con una sonrisa
pícara. – “¿Me investigaste?” dijo Federico sin riendo. – “Obvio! Es mi
especialidad!” respondió Angélica, los dos comenzaron a reír.
- “Bueno, todo muy
lindo, pero deberíamos ir yendo. Es bastante tarde, y mañana tengo un día
agitado.” Dijo Angélica. - “Como usted quiera señorita.”
Respondió Federico, llamo al mozo pidiendo la
cuenta, y sin esperar el vuelto, se levantó, tomo de la mano a Angie y salieron
del lugar.
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