miércoles, 14 de noviembre de 2012

Capítulo 2: "Decisión".


Una de las noches más calurosas desde que había comenzado el verano llegaba a su fin, un auto azul oscuro estacionaba frente a una casa muy linda, con una sencillez especial.
Federico llegaba a su casa, en un pueblo pequeño a las afueras de Córdoba capital. Después de una noche rara, inexplicable, encontraba un poco de tranquilidad. Lejos de la multitud, del acoso de la gente y de la prensa. Sentado en los escalones que había en la puerta de entrada, miraba sin entender bien que era lo que miraba, con la vista perdida, como soñando despierto, pensando. De repente, la puerta se abrió, una joven dijo con una voz muy dulce y cálida. – “Fede, al fin llegaste, te estaba esperando! ¿Cómo te fue?”. Federico se levantó, abrazo a la chica, una joven muy bella, con unos rasgos muy parecidos a los de él. – “Entremos”. Dijo.
Los dos entraron, mientras ella se sentaba en uno de los sillones, él preparaba mate, una de las cosas que más solía extrañar en sus solitarios días Europeos.
- “¿No me vas a contar como te fue?” dijo ella. Federico la miro, se tomó unos segundos y dijo. – “No era ella la que me mandaba mensajes, fue una broma de Julián, de todos modos logre hablar con ella y cenamos, es más hermosa de lo que se ve. Pero Angélica no es para mí Margarita”. Al ver que la chica no respondía continuo. – “Es muy linda, y tiene algo especial, su mirada, su sonrisa, es increíble lo que me provoca esa mujer. Pero no quiere saber nada conmigo, y yo no tengo tiempo para insistir, en unos días me tengo que… ¿A dónde vas?”. Margarita se había puesto de pie, con intensión de salir de la habitación. – “Me voy, no me gusta escucharte hablar así, diciendo cosas tan lindas de una mujer por la cual no estas nada dispuesto a pelear.” Dijo. – “Esperaba más comprensión de parte de mi hermanita.” Sentencio Federico. Su hermana volvió a sentarse, espero a que él haga lo mismo y luego dijo. – “Claro que te entiendo Fede, entiendo que sea difícil, vos me enseñaste que nada es fácil, que tenemos que pelear por lo que queremos, por eso no puedo dejar que te des por vencido”. Él respondió – “Esto es diferente, en unos días me tengo que ir, y dudo poder volver a verla, me parece que no quiere saber nada conmigo.”. Federico volvió a levantarse, apago el agua del mate, que había hervido y siguió hablando. – “Yo pensé que podía intentar algo, es raro, nunca sentí algo así, no puedo explicarlo. Pero también esta Pamela, ella por ahí es la indicada.” Margarita se levantó muy enojada y grito. – “No seas egoísta! Vos no querés a Pamela, tenes que dejarla ir y lucha por Angélica, con una vez que la hayas visto no podes estar seguro de que no quiere saber nada con vos, por algo cenaron juntos, tal vez tiene miedo, es una persona normal, vos mismo lo dijiste, no es solo esa mujer radiante que muestra al público, le deben pasar muchas cosas por la cabeza.” Federico sonrió, abrazo a su hermana y dijo. – “Lo voy a pensar hermanita,  te lo prometo, pero ahora quiero dormir un rato. Estoy un poco cansado”. Salió de la habitación y su hermana lo siguio.
Eran las 19 hs. Y en la bellísima y habitada ciudad de Carlos Paz, las personas iban de un lado a otro, las calles en las cuales se encontraban los teatros más famosos, tenían sus veredas repletas de gente. Sobre todo el teatro “Triunfo” que tenía en su marquesina a la chica más famosa y popular del momento. Todo parecía estar en armonía entre las figuras del elenco, pero en los camarines nada era como parecía, La belleza y el talento de Angélica, eran motivo de envidia y enojos por parte de una de sus compañeras, Aida, ella no le perdonaba que todos los hombres que le gustaban, la prefieran a ella. Sin embargo, a pesar de todas las maldades que Aida hacía para verla mal, Angie sonreía y brillaba en cada función de “Universo Alegría”, en cada nota que daba a la prensa y con cada fanático que se acercaba.
Angélica terminaba de alistarse para la primera función del día, acompañada por un grupo grande de gente. Todos reían y charlaban tranquilos hasta que la puerta del camarín se abrió. – “Necesito al peinador ya!”. Dijo una mujer con cara de mala, sin esperar respuesta salió del lugar y cerro bruscamente la puerta. Uno de los hombres que estaba allí, se levantó. – “Y bueno, es lo que me toca.” Dijo, y salió.
- “Esta mujer nunca va a aprender a golpear la puerta, estoy cansada!” Dijo Angélica muy enojada. – “Tranquila Angie, esta así porque se acerca la elección de ‘La más linda de la temporada’ y a ella seguramente no la voto ni su propia familia”. Después de decir esto, Martina estallo en risas y contagio a las otras personas que estaban ahí. Pero Angélica se remitió a decir. – “Yo solo quiero que me deje en paz”.
Sin dar importancia a este ultimo comentario de su amiga, Martina dijo. – "Bueno, vayan a terminar de arreglarse que en un rato salimos a escena”. Todos se pararon y salieron del camarín. Una vez que quedaron solas, le dijo a su amiga. – “¿Que pensas hacer con el bombon de Federico del Valle?”. Angélica respondió. – “Basta con eso Martu, solo le parezco una diversión, no voy a caer en ese juego, se terminó, no quiero sufrir más.” Dicho esto, se dispuso a salir del camarín, pero antes de que pudiera abrir la puerta, la golpearon suavemente. – “¿Quién es?”. Dijo. Como nadie respondía, abrió la puerta.
- “Hola Angélica, espero no molestar” Dijo Federico.

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