jueves, 29 de noviembre de 2012

Capítulo 11: El tema del momento.


Las cosas estaban un poco mas tranquilas, el mal momento había pasado, y aunque el dueño de la casa insistía en que no estaba enojado, Federico se disculpaba cada vez que se hablaba del tema. La hora de almorzar se acercaba, y mientras entre todos acomodaban la mesa y los cubiertos en el medio del patio, otros colocaban sombrillas para no comer debajo del sol. El calor que hacía era agobiante. Apenas terminaron de almorzar, la mayoría de las personas disfrutaban de la piscina. Angélica y Federico no habían tenido tiempo de hablan a solas, después de lo sucedido con Mauricio Corneli. – “Perdón por el mal momento, no soy así, pero me lleno de bronca ver que ese tipo te agreda de esa manera.” Dijo él. – “Soy yo la que te tiene que pedir perdón Fede, vos no estás acostumbrado a todo esto, y te metí en problemas, me siento culpable, yo no quería.” Respondió ella. Federico la tomo de las manos y le dijo: - “Yo solo quiero estar con vos, quiero que estés bien, no voy a dejar que te falten el respeto delante mío, no te sientas culpable por eso.” Ella lo abrazo. – “No quiero ni pensar en todo lo que debe estar haciendo Aida en este momento.” Dijo. - ”No pensemos en eso ahora, mejor vamos a refrescarnos.” Dijo Federico. – “No pero…” comenzó a decir Angelica, pero él no le dio tiempo a terminar de hablar, la tomo en sus brazos y corrió hacia la pileta. Después de un rato largo de disfrutar del agua y del sol, todos se habían quedado en silencio cuando la empleada llego corriendo y dijo: - “Señor, afuera está lleno de periodistas! Preguntan por Angélica y…” – “Si ya se, quédate tranquila, no atiendas.” Dijo Pablo, el anfitrión del asado. Federico miro a Angélica y dijo: - “Yo creo que lo mejor va a ser dar la cara, así evitamos que informen mal como lo hacen siempre.” Ella lo miro pensativa. – “Pero nos van a preguntar si…” se quedó callada. – “¿Si estamos de novios?” completo él. – “Si.” Respondió ella. - “Bueno eso no es grave, de todos modos lo van a decir, además estamos camino a eso.” Dijo Federico. – “Me pone nerviosa todo esto, no se…” dijo Angélica. Pablo se acercó despacio y pregunto: - “¿Qué van a hacer?” Angélica miro a Federico, y él dijo: - “Vamos a hablar con ellos, y después nos vamos.” Pablo miro a Angélica, ella asintió con la cabeza. Federico agarro su teléfono, mientras ella se ponía un short y una remera encima del traje de baño, él llamaba por teléfono. – “En un rato estoy por ahí, si me busca algún periodista no digas nada, mantenéte alejada, yo voy a hablar con los medios ahora.” Decía. Angélica ya estaba lista, había aprovechado para retocarse el maquillaje y acomodarse el pelo. Federico termino de calzarse, la tomo de la mano, ambos saludaron y salieron. Mientras caminaban hacia la puerta de salida, él le pregunto. – “¿Estás arrepentida?”. Ella le apretó fuerte la mano y dijo. – “No! ¿Vos?”. Federico le dio un beso, dijo. – “Para nada.” Y finalmente salieron.
Casi diez periodistas esperaban allí, debido al tumulto que hacían las cámaras y los vecinos muertos de curiosidad, todo parecía más revolucionado de lo que en verdad estaba. Apenas salieron del asombro, todos los periodistas de abalanzaron sobre la pareja. Y las preguntas comenzaron a surgir: - “¿Hace cuánto están saliendo?” y sin dar espacio a que repondan – “¿Vas a abandonar la obra en plena temporada Angélica?” y enseguida – “¿Volves a jugar a en algún equipo local Federico?” y más. – “¿Es verdad que golpeaste a Mauricio Corneli?” Federico estaba comenzando a fastidiarse por tanto alboroto, apenas lograba escuchar lo que preguntaban, ya que hablaban todos al mismo tiempo. Angélica estaba mas acostumbrada al revuelo mediático, por lo tanto, tomo la iniciativa: - “Si nos dejan hablar les vamos a poder contar lo que pasa.” Dijo muy imponente. Todos se quedaron en silencio. – “No estamos de novios, nos conocimos hace poco y tenemos buena onda, nos llevamos bien.” Dijo. Federico la miro desconcertado. – “¿Qué fue lo que sucedió con Aida Morsa y Mauricio Corneli esta mañana?” pregunto uno de los noteros mas conocidos del ambiente. – “Ese muchacho se acercó exclusivamente a agredir a Angie, y lo único que hice fue defenderla.” Respondió Federico. – “Esas personas me hostigan constantemente, ustedes son testigos de las barbaridades que dice Aida de mí en cada nota que da, en cambio yo ni la registro, para mí no existen, ni ella ni su pareja.” Sentencio Angélica. – “¿Por qué pensas que ambos niegan que él en algún momento quiso conquistarte?” pregunto otro periodista. – “No lo se.” Respondió ella. – “La verdad que es algo que a mi no me importa, paso hace mucho y yo no lo considero importante, fueron ustedes los que contaron sobre ese episodio, a mí no me intereso nunca hablar del tema.” Completo. – “¿Vos decís que es ella la que no se olvida del asunto?” preguntó el mismo hombre. – “Eso es lo que demuestra. Yo jamás hable de ella, y mucho menos de él que realmente no me interesa en lo mas mínimo. En cambio ella en vez de hablar de lo bien que nos está yendo con ‘Universo Alegría’ o de hacer campaña para ganar el premio a ‘La más linda de la temporada’ se ocupa de hablar mal de mí, y de traer una y otra vez algo que paso hace mucho, y que además dice no creer.” Contesto ella. – “¿Crees que el echo de que estés saliendo con un futbolista sea motivo para que ella siga hablando de vos? Tal vez piense que querés imitarla en todo lo que hace.” Dijo otro periodista. Angélica suspiro con fastidio y respondió: - “Yo no quiero parecerme a ella, no tiene absolutamente nada que pueda querer o tener. Hago mi propio camino, y no catalogo a las personas por profesión o clase social, si me enamoro de un hombre, será por su esencia, no por su billetera.” Una periodista muy joven, que aún no había hablado, miro a Federico, luego a Angélica, y con una voz muy imponente dijo: - “Angélica, al principio dijiste que no estabas de novia con Federico, pero saliste de la mano de él, quien se peleó para defenderte, y ahora das  entender que estas enamorada. ¿Cuál es la verdad?” Angélica muy seria y con el ceño fruncido respondió: - “Yo solo aclare que no estábamos de novios, esa fue la pregunta que me hicieron, y respondí con la verdad.” – “Estamos conociéndonos de a poco y sin apuros, no hay mucho más para decir por el momento.” Agrego Federico. Agarro nuevamente de la mano a Angélica y comenzó a abrirse paso entre la prensa y la gente, los flashes eran incesables, cuando por fin llegaron al auto, ella levanto la mano como gesto de saludo y dijo. – “Gracias por todo.” Federico la miraba desconcertado, pero sin decir nada. Los dos subieron al auto y se perdieron de vista.
Ambos estaban muy serios, era un clima raro, se miraban de reojo pero no decían nada. Casi llegado a la casa de Angélica, él dijo. – “Que día intenso tuvimos eh.” – “Si, la verdad que sí, y aún no termina.” Respondió ella. Federico freno el auto, ya habían llegado. – “Esta noche voy a cenar con mi hermana y unos amigos para empezar mi cumpleaños festejado.” Dijo, ella lo miro fijamente. – “Que bueno, vas a pasar un lindo cumpleaños seguro.” respondió. - “Estas invitada.” Dijo él, ella tardo en responder. – “Me parece que no corresponde, me sentiría muy incómoda y rara, mas después de lo de recién, ahora somos el tema del momento.” Dijo al fin. – “Me imagine que dirías eso.” Contesto Federico. – “¿Te molesta?” pregunto ella. – “No, claro que no me molesta.” Respondió él. – “Preferiría verte mañana, más tranquilos para darte tu regalito.” Dijo ella con voz muy dulce. Federico sonrió y dijo. – “Por supuesto que tenías que reservarte el día de mañana para festejar conmigo, eso sí me iba a enojar mucho.” Angélica abrió la puerta del auto, le dio un largo beso de despedida, y antes de salir dijo: - “Mas tarde hablamos lindo.” – “Cuidate princesa.” Respondió él.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Capítulo 10: Marcando territorio.


Angélica y Federico se besaban tan apasionadamente que habían perdido la noción del tiempo y del espacio, ambos habían estado esperando ese momento desde el día en que se conocieron. Parecía que nada ni nadie podía separarlo de ahora en mas, que ese beso era solo el comienzo de una gran historia de amor. De repente golpearon la puerta. Ellos tardaron unos segundos en separarse. – “¿Quién es?” dijo ella, con todo de fastidio. – “Disculpen, les traigo unos folletos con actividades que pueden realizar mañana, y la carta por si se les antoja comer algo, el bufet esta las 24 a su disposición.” Respondió alguien detrás de la puerta. Federico estaba a punto de abrir, pero Angélica lo detuvo, le limpio los labios, en los cuales tenia lápiz labial, consecuencia del largo y apasionado beso, al tiempo que él decía. – “Gracias, ya salimos.” Y a los pocos segundos abrió la puerta, tomo los folletos y la carta, agradeció al empleado y cerro nuevamente la puerta. – “Bueno, ahora si hablemos de lo que vamos a hacer ¿Te parece bien?” dijo él. – “Me parece perfecto.” Respondió ella. Ambos estuvieron un largo rato mirando los folletos y luego el menú, tardaron más de lo debido, porque de vez en cuando la organización de los planes, era interrumpida por unos besos. Ya habían pedido finalmente algo de comer, mientras esperaban que les traigan el pedido, Federico decidió tomar un baño, ella miraba con entusiasmo una revista de moda que había en un estante, hasta que el celular de Federico comenzó a sonar. La curiosidad que sentía Angélica era enorme, pero se esforzó por seguir mirando la revista y lo logro, pero el celular volvió a sonar, esta vez no pudo controlarse y lo agarro. – “¿Atendes por favor?” grito Federico desde el baño, pero Angélica parecía no haberlo escuchado. La cara se le había transformado completamente al ver que decía: ‘Llamada entrante de Princesita’. Volvió a dejar el teléfono sobre la mesa. Federico salió del baño con una sonrisa, que al ver la cara de enojo de ella, se transformó automáticamente en cara de desconcierto. – “¿Paso algo? ¿Quién me llamó?” dijo mientras agarraba su celular. Ella, cruzada de brazos y muy seria, miraba para el lado contrario de donde estaba parado Federico. – “¿No me vas a decir nada?” dijo él. – “El que tiene que decir algo sos vos.” Dijo ella sin mirarlo. – “La que parece estar enojada sos vos.” Respondió Federico. Angélica lo miro enfurecida, se levantó y dijo. – “Te llama a las 3 de la mañana una mujer a la cual tenés agendada como ‘Princesita’ y todavía te da la cara para preguntarme que me pasa!” Federico la miro serio. – “No es lo que vos pensas.” Dijo. – “Ah claro, no es lo que yo pienso, ahora me vas a decir que era tu sobrinita que se le da por llamar a la madrugada.” Respondió Angélica. Él sonrió, ella lo miro con furia. - “Era mi hermana menor.” Dijo. Ella se rió falsamente. – “Si, claro.” dijo con ironía. Federico estaba haciendo una llamada. El tono de llamada se escuchaba fuerte, ya que había puesto el teléfono en alta voz. – “¿Hola?” se escuchó decir a una mujer del otro lado del teléfono. – “Hola hermanita! ¿Paso algo que me llamas a esta hora?” dijo Federico. Su hermana contesto: – “Perdón por interrumpir, quería decirte que voy a dormir en tu habitación esta noche, pero no pasó nada solo es porque…” – “¿Que paso?” interrumpió Federico. – “Ya te dije que nada! Solo quería avisarte por si venias y me encontrabas acá.” Continuó ella. – “Decime la verdad!” dijo muy alterado él, Angélica lo miraba con culpa. – “Estoy bien hermanito, no llame para arruinarte la noche! Mañana hablamos, te quiero.” Respondió ella y corto el teléfono. Federico se sentó en el sillón sin decir nada. Alguien golpeo la puerta. – “Un minuto por favor.” Dijo Angélica, y luego fue a recibir la comida. Cuando volvieron a quedarse solos dijo: - “Disculpame, yo…” – “Todo bien, no te preocupes.” Interrumpió él, que seguía muy serio. - “¿Estás enojado?” pregunto ella. – “Un poco, pero no con vos.” Respondió Federico. Angélica dejo la comida sobre la mesa, se sentó al lado de él y dijo: – “¿Le paso algo a tu hermana? ¿Querés volver?” Federico le dio un beso, se levantó y dijo: - “No te preocupes, vamos a comer.” Durante la cena estuvieron muy callados los dos, pero cuando terminaron de comer. Decidieron salir a caminar por el predio. Federico le conto que no le caía nada bien el novio de su hermana, y que no le gustaba para nada la idea de que la haya hecho algo. Pero para intentar cambiar el ambiente tenso que se había creado, decidió cambiar de tema. – “Sos desconfiada y celosa!” le dijo. – “No, pero me tomo por sorpresa, no es que siempre reaccione así.” Dijo ella. Él comenzó a reírse.
Habían pasado toda la madrugada entre besos y charla frente al rio, sentados en unas rocas, esperaban el amanecer. Cuando el sol comenzaba a asomarse, Angélica dijo. – “Quisiera quedarme así siempre.” Y él le respondió. – “Los dos tenemos el mismo deseo, no importa donde estemos, si lo que sentimos sigue estando dentro de nosotros, y crece todos los días.” Durante la caminata nocturna, habían decidido volver a Carlos Paz, y así lo hicieron apenas termino de salir el sol. Durante el viaje de vuelta, planearon que hace durante el día, pileta, paseos y mas, pero todo cerca de la Villa, para que Federico pueda estar cerca de su hermana, sin que ella lo sepa, ya que cuando la llamo antes de salir, le dijo que se enojaría mucho si volvía temprano, solo para asegurarse de que todo esté bien. En el camino, Martina había llamado a Angélica para invitarla a un asado que había organizado uno de los compañeros de elenco, y con el consentimiento de Federico, había aceptado, ya no le preocupaba que los vean juntos, y a él mucho menos.
Cuando llegaron al lugar, la mayoría hacia bromas y gestos de complicidad al saludar a Federico, como si no les sorprendiera para nada verlo ahí. Todo estaba muy divertido, Federico ayudaba a preparar el fuego para el asado, como si fuera uno mas del grupo de amigos, y Angélica tomaba sol en el borde de la piscina junto a las mujeres del elenco. Todo era muy ameno, hasta que vio llegar a Aida, de la mano de un hombre, rubio, con una larga nariz, y cara de estar oliendo algo feo. Mientras ella saludaba a las pocas personas con las que tenía buena relación, él caminaba hacia Angélica. Ella se levantó rápidamente, sus compañeras también. Desde la otra puta, Federico miraba expectante. – “Váyanse que quiero hablar con ella.” Ordeno el hombre. Las cuatro chicas que acompañaban a Angélica la miraron esperando que ella diga algo. Federico se acercaba despacio sin que nadie lo notara. – “Yo no tengo nada que hablar con vos Mauricio.” Dijo por fin Angélica, e intento irse, pero Mauricio la había agarrado fuertemente del brazo. – “Te quedas acá.” Dijo, las amigas se habían quedado paralizadas, Aida se acercaba al lugar, Federico corría, al mismo tiempo que Angélica decía. – “Me estas lastimando! Soltame!” Cuando Mauricio quiso contestar algo, Federico ya estaba ahí. Al verlo se detuvo por unos segundos, lo miro y dijo. – “Correte.” Federico hacia un esfuerzo enorme por controlarse. – “Soltala! ¿No escuchaste?” dijo. Mauricio soltó a Angélica, quien miraba aterrorizada, y dijo. – “Veo que ya se consiguió un imbécil que la defienda, pero le va a durar poco, este tipo de minas son solo para divertirse.” Federico lo empujo a la pileta, todos corrieron hacia el lugar, Aida gritaba como loca. Angélica trataba de retener a Federico, quien gritaba. – “Sos patético, poco hombre y muy idiota!”. Los demás hombres presentes trataban de calmar las cosas, el dueño de la casa miro a Aida y dijo enfurecido: - “Vos y tu novio se van de mi casa ya!” Mauricio salió de la piscina lleno de rabia, sin dejar de lazar insultos, él y su novia se fueron.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Capítulo 9: Un paso más.


Una vez lejos del centro, Federico frenó el coche, miro a Angélica, ya no lloraba, pero sus ojos, celestes como el cielo, mostraban una profunda tristeza, Federico la abrazo, y ella volvió a derramar unas cuantas lágrimas, suspiro muy profundamente y dijo: - “Perdoname, que papelón.” Él le beso la mejilla y le respondió – “¿Me pedís perdón por llorar? A vos debería pedirte perdón la persona, o el animal que logro que te angusties de esta manera.” – “Es una pavada, lo que pasa es que estoy cansada, trato de hacer las cosas bien, y no sirve de nada, me siguen haciendo daño, no sé qué hacer, todo lo que Aida hace, lo hace para lastimarme. A veces siento que se ocupa más de que yo no sea feliz, que de buscar su propia felicidad.” Respondió ella. – “Vos sos un sol, esa chica no merece que te pongas así, nadie tiene derecho a angustiarte de esa manera, y no es una pavada, todo lo que esté vinculado a vos, es importante para mí, yo quiero conocer tus miedos, tus dudas, lo que te hace mal, y lo que te hace bien.” Contestó Federico. – “Vos me haces bien.” Dijo Angélica con una sonrisa. Él la le beso las manos y dijo: - “Bueno, no más lagrimas! Ahora vamos a comer algo, y después a visitar un lugar muy especial.” Volvió a poner en marcha el auto. – “¿A dónde vamos?” pregunto ella. – “Es una sorpresa, no seas ansiosa” respondió él. Angélica sonrió. – “Es un poco largo el viaje, no te asustes, aunque me gustaría que te quedes conmigo, no está en mis planes secuestrarte.” Continuó Federico. Ella reía.
Durante el viaje hablaron de sus familias, ella tenía 3 hermanas, Roxana, Violeta, mayores que ella, y la mas chica Florencia, un sobrino, Agustín (hijo de Violeta). Sus padres Silvina y Luis. Federico tenía dos hermanas, La mayor de los tres era Julia, madre de tres chicos, Nahuel, Santino, Micaela, en la espera de su cuarto hijo, a quien llamará Martin. Y finalmente Margarita, la más joven de la familia del Valle. Su padre José Luis, y la eterna presencia de Natalia, su madre, a quien había perdido a los 14 años.
Durante el viaje, habían tenido tiempo de sobra para hablar sobre eso, era un tema que a Federico lo conmovía mucho, aunque ya habían pasado muchos años.  Con dulzura y delicadeza, Angélica había logrado que sea una conversación amena. Cerraron el tema justo a tiempo. Federico estaba bajando la velocidad, y eso parecía ser una señal de que estaban llegando a destino. Era un lugar bastante alejado de Carlos Paz. Federico bajo del auto y dijo. – “Esperame acá.” Pero al ver el gesto de desconcierto que hizo ella, agrego – “Bueno, si querés podes venir conmigo.” Angélica bajó del auto, él comenzó a reírse y dijo: “Sos desconfiada eh.” Ella respondió. – “No, no es eso, no quiero quedarme sola” Federico la tomo de la mano, y ambos caminaron hasta la recepción del lugar. Al llegar, el hombre encargado de atenderlos los miro sonriente, al parecer los había reconocido. Angélica bajo la mirada. – “Buenas noches, ¿En qué puedo ayudarlos?” dijo el joven. Federico respondió – “Tenía una reserva, a nombre de…” – “Federico del Valle!” completo el muchacho con entusiasmo. – “Así es…” contesto Federico. – “Que emocionante es esto, no todos los días veo a un crack como vos, y a una de las mujeres más lindas del país como Angélica Mollet.” Dijo el joven. – “No se preocupen, yo no vi nada.” Completo, guiñando un ojo. – “Gracias!” dijo Angélica. El chico le dio unas llaves a Federico, él las tomo y preguntó. – “¿Qué hago con el auto?.” – “Nosotros nos encargamos de estacionarlo.” Respondió el muchacho. Federico agradeció, tomo nuevamente de la mano a Angélica y caminaron por un lugar que parecía ser un patio gigante, hasta que llegaron a una cabaña. Apenas entraron, Federico dijo. – “Antes de que te asustes o pienses cualquier cosa, en el lugar hay dos camas.” Angélica comenzó a reírse descontroladamente. – “No me asuste para nada.” Dijo. – “Bueno, preferí aclararlo antes de que pienses que quiero aprovecharme de vos” respondió Federico con una sonrisa burlona. - “Tengo una duda.” Dijo ella. – “¿Cuál?” pregunto él. – “¿Qué vamos a hacer acá?” pregunto Angélica. Federico sonrió y la agarro y se sentó en uno de los sillones que había en el lugar. – “Por el momento comer, estoy con bastante apetito.” Respondió. – “Después podemos hacer lo que vos quieras.” Agrego, mientras agarraba el teléfono. Ella no contesto, solo sonreía. – “¿Qué te gustaría comer?” le pregunto él. – “Lo que quieras, sorprendéme.” Dijo ella. Luego agregó – “Pero nada que tenga…” – “Carne!! Lo sé.” Completo Federico. Ella lo miro con cara de sorpresa. – “Vos me investigaste, y yo no me quede atrás, esas cosas son esenciales para conquistar a una chica.” Dijo. – “Veo que tenés experiencia, no perdiste el tiempo en Europa.” Respondió Angélica, con tono de reproche.  Federico soltó una carcajada y dijo. – “Todavía no me diste un beso y ya me haces una escena de celos!!” – “No es una escena de celos, para nada! Y sos vos el que arruga con el tema del beso. ¿Serás así para todo?” Respondió ella. – “¿Me estas desafiando?” le contesto él. – “Tomalo como quieras Romeo” le dijo ella. – “Mira que no soy de desaprovechar los centros eh, siempre que cabeceo, es gol.” Contesto Federico. Los dos se miraron y comenzaron a reírse. – “¿Vas a pedir la comida?” pregunto ella. – “Si, pero antes tengo que hacer otra cosa.” Respondió él, mientras se acercaba. Ella lo miro fijamente. – “¿Ah si?” dijo. – “Que pasa princesa ¿tenés miedo ahora?” decía Federico mientras le acariciaba la cara. – “Deja de hablar tanto y hace lo que tenés que hacer.” Respondió ella. Él hizo una leve sonrisa, y sin decir nada más, la beso con una maravillosa mezcla de amor, dulzura y pasión.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Capítulo 8: el consuelo de los debiles


Angélica había pasado las poquitas horas que le habían quedado de descanso, disfrutando de la piscina que tenía en la casa que disponía para la temporada, con su amiga Marina, mientras le contaba lo que había vivido la noche anterior, en su primera cita oficial con Federico. Camino al teatro, las amigas seguían charlando sobre lo mismo. – “No quería llegar a esto, pero ya que no me lo mencionaste, te lo voy a preguntar sin rodeos.” Dijo Martina, su amiga la miro sorprendida. – “¿En qué momento se besaron?” concluyó. Angélica sonrió aliviada, como si hubiese estado esperando una pregunta más fuerte. – “Todo el tiempo.” Dijo. Al ver la cara de desconcierto de su amiga, continuó. – “Nos besábamos cada vez que nuestras miradas se cruzaban.” Termino. Martina comenzó a reírse, le acaricio la espalda a su amiga al tiempo que decía. – “Tanto berrinche hiciste para terminar así, no lo puedo creer amiga.” – “Yo tampoco, es tan distinto, tan raro todo…” dijo Angélica. - “Pero yo te veo bien, pensé que después de lo que paso con Patricio, te iba a costar mas abrir tu corazón.” Le respondió su amiga.
Angélica estaba terminando de estacionar el auto, antes de bajar dijo. – “Yo pensé que nunca mas me iba a enamorar, y Federico me desequilibro completamente, en poco tiempo logro hacerme acordar de que todavía tengo un corazón, de que soy capaz de dar y de recibir amor.” Las amigas se abrazaron y luego de unos minutos, bajaron del auto. Había gente esperándolas en la entrada, eso las detuvo por unos minutos más, después de un rato, entraron al teatro. Tenían dos funciones por realizar, antes del descanso de tres días. Llegando a los camarines, se cruzaron con Aida, quien le lanzo una mirada llena de odio a Angélica, quien la ignoró y siguió caminando con una sonrisa, muy segura de que si había algo que en verdad hacia enojar a Aida, era verla feliz, sin dar la mas mínima importancia a lo que ella le hacía.
Federico esperaba sentado en el restaurante del hotel, con la carta del menú en la mano. Después de unos minutos agarro su celular, que estaba sobre la mesa, y cuando estaba a punto de presionar el botón de llamada, vio que su hermana llegaba. Margarita estaba muy seria, y con los ojos rojos, daba la impresión de que había estado llorando. Sin decir nada, se sentó frente a su hermano y dijo: - “¿Qué pedimos? Comamos rápido así no llegas sobre la hora a buscarla…” Federico la miro fijo, y muy serio. – “Fabián no se sentía bien, prefirió quedarse a descansar.” Dijo ella. Su hermano seguía mirándola fijamente. – “¿Y eso lo decidió antes o después de hacerte llorar?” dijo al fin. Margarita bajo la mirada y dijo: - “No paso nada grave, quédate tranquilo Feche”. Federico respondió. – “Si un tontito hace llorar a mi hermanito, lo que menos puedo hacer, es estar tranquilo. Pero si no querés contarme, no importa, ya me voy a enterar que paso.” Su hermana levanto la mirada y dijo: - “Comamos pastas, tengo antojo de ñoquis.”. Federico se puso pálido, titubeo y dijo: – “¿Antojo?”. Margarita comenzó a reírse, y sin dejar de hacerlo dijo: - “Es una forma de decir!”. Los hermanos rieron.
En el teatro “Triunfo” acababa de terminar la segunda función de la noche. Angélica corría hacia su camarín, pero algo la detuvo cuando estaba por entrar, justo en la puerta de su camarín, estaba Aida, Angélica caminaba despacio mientras decía. – “¿Te podes correr?”. Aida respondió: - “Antes me vas a escuchar.” Angélica insistió. – “No tengo ganas, y estoy apurada, correte.” Aida soltó una risita maliciosa, y dijo: - “¿Apurada? Ah claro, tenés que ir a retener a tu muñeco de turno antes de que se vaya corriendo a los brazos de otra.” Angélica intento pasar, sin responder. – “Nadie te va a tomar en serio! Date cuenta chiquita! Te moris de envidia porque yo me caso con Mauricio, ni todas las mentiras que dijiste te sirvieron para separarnos.” Continuó Aida. – “Correte de mi camino!” grito Angélica. Aida se fue riéndose, satisfecha y contenta por lo que había hecho. Angélica, se cambió apresurada, agarro sus cosas y salió rápido del camarín, en el camino se cruzó a Martina, quien la noto rara y le dijo: - “¿Qué te pasa?” – “Después te cuento.” Le respondió su amiga, con lágrimas en los ojos, sin decir mas, siguió caminando, al salir por la parte trasera del teatro, vio a Federico parado al lado de la puerta de su auto. Sin decir nada corrió hacia él, lo abrazo fuerte, y rompió en llanto. – “Sacame de acá por favor.” Le dijo. Él hombre sin preguntar nada, la tomo fuertemente de la mano, abrió la puerta del auto y dijo. – “Vamos a donde quieras princesa, pero por favor no llores.” Angélica subió al auto. Federico miro hacia la esquina, y vio que una multitud venia hacia allí, al darse cuenta de que no habían notado su presencia, corrió hacia la otra puerta, puso primera y arranco el auto.

Capítulo 7: Limites.


Una vez dentro de la habitación, ambos hermanos se sentaron. Federico hacia girara el celular con las entre sus manos, Margarita lo miraba expectante, pero no decía nada. Después de unos minutos, él dijo: - “¿Por qué no pidieron dos habitaciones?.” Ella lo miro seria. – “Porque no es necesario.” Respondió. Y antes de que se hermano pueda decir algo mas, continuó. - “Dale! Contame!”. Federico respiro profundamente, y comenzó a contarle a su hermana, detalle por detalle lo que había sucedido. Cuando termino dijo: - “Bueno, si querés voy a fijarme si hay otra habitación y vos te quedas acá. O quédate igual, la compartimos y te cuido como cuando eras más chiquita.” Margarita lo abrazo, y le dijo: - “Que bueno que todo te esté saliendo bien, espero que no te haga sufrir, me voy a dormir”. Saludo a su hermano y se fue.
Angélica dormía profundamente, el sol que entraba por una de las ventanas le pegaba justo en la cara, pero ella no lo notaba. Descansaba despreocupadamente hasta que el despertador comenzó a sonar, Angélica sin abrir los ojos comenzó a buscarlo con la mano, tirando varias cosas que estaban sobre la mesa de luz. Cuando logro hallar el despertador y vio que eran casi las 11 de la mañana, se despertó apresuradamente. Al levantarse de la cama, dejo caer su celular, lo tomo rápidamente para asegurarse de que no se haya roto y vio que tenían tres llamadas perdidas de Martina y un mensaje de Federico que decía: “Buenos días princesa! Espero que hayas descansado. Esta noche te paso a buscar, a la misma hora y en el mismo lugar. Besos”. Angélica contestó: - “Buen día para vos también lindo, te espero. Besos.”
Luego llamo a su amiga: - “Hola Martu! ¿Paso algo?” dijo apenas contesto Martina. – “Al fin respondes! Acordate de que hoy tenemos la reunión con Mariano.” Respondió. – “Si, en un rato voy a hacer unas fotos y después voy para el teatro” contesto Angélica. – “Buenisimo! Me tenes que contar todo eh, lo de anoche!” dijo su amiga. – “Si, te voy a contar todo, y gracias por todo amiga!” expreso Angélica. – “Ahora te dejo porque tengo que hacer algunas cosas antes de irme. Besos.” Continuó. - “Ok, nos vemos mas tarde, intenta ser puntual.” Culmino su amiga y cortó el teléfono.
Luego de bañarse y comer algo, Angélica salió apurada, tenía que hacer una producción de fotos para una famosa Revista. Durante la producción, a la cual llego justo sobre la hora, se mostró feliz y radiante, tanto que los periodistas que la iban a entrevistar le preguntaron si su felicidad se debía a la aparición de un nuevo amor, o quizá al regreso de Patricio, su ex novio. A lo que la rubia respondió: – “Estoy feliz, simplemente porque estoy en un buen momento conmigo misma, no volvería jamás con mi ex.”
Las fotos y la entrevista, llevaron un par de horas, cuando terminaron, ya eran casi las 17:00 Hs. Angélica sabía que aún le quedaban muchas cosas por hacer, asique después de agradecer y saludar a todos, salió disparada hacia el teatro, donde la reunión con el productor general estaba a punto de comenzar. Angélica entro corriendo al teatro. – “Que raro la enana trepadora llegando tarde.” Se escuchó decir a Aida. – “A nadie le interesa escucharte, asique podes callarte y ahorrarnos el mal momento de tener que soportarte.” Dijo Valentina, otra de las figuras del elenco. – “Buenas tardes.” Dijo Angélica. Al mismo tiempo que Mariano Coronel entraba a la sala.
- “Buenas tardes a todos.” Dijo el hombre. – “Voy a tratar de ser claro, así pueden irse rápido a disfrutar un poco del día tan lindo que hay, antes de las funciones.” Continuó. – “Nos quedan solo 6 funciones, dos cada día, antes de fin de año, y quería comentarles que la renovación de contrato para Febrero, se hará pasada la primera quincena del mes de Enero, teníamos planeado hacerlo a fin de mes, pero consideramos que es mejor así, y aunque no les afecta en nada, quería mantenerlos al tanto.” Concluyo. Luego miro a cada uno de los integrantes de la obra, esperando que alguien diga algo. - “¿Estan de acuerdo?” dijo al fin. Todos asintieron inmediatamente. Mariano sonrió y dijo. – “Bueno, nos vemos a la noche entonces.” La gente del elenco comenzó a salir, pero todos se quedaron quietos cuando el productor dijo. – “Angélica y Aida se quedan, con ustedes no termine.” Angélica miró a Martina, y su amiga le dijo. – “Te espero afuera.”
Una vez que todos salieron, el productor cerró la puerta y dijo. – “Siéntense chicas.” Las dos mujeres tomaron asiento y él dijo. – “No está bueno, ni parea ustedes, ni para la obra, que se peleen y que se vivan insultando en los medios, eso perjudica a la obra, da una mala imagen, me gustaría…” Aida se paró de golpe y dijo. – “Ella me provoca, es ella la que…” Mariano la interrumpió. – “Deja de comportarte como una nena caprichosa Aida, sentáte que no termine!” dijo muy enojado. – “Yo sé perfectamente como son las cosas, no pregunte quien es la que habla, o de quien es la culpa, solo les dejo una cosa en claro, la que tenga ganas de seguir peleando, el 15 de Enero, o quizá antes, se va.” Sentencio. Angélica dijo. – “Me parece muy bien, estoy de acuerdo.” Mariano la miro e hizo un gesto de aprobación, luego miro a Aida y dijo. – “Estoy esperando una respuesta.” La furiosa mujer lo miro y dijo. – “Esta bien.” Y aunque sonó poco convincente, el productor se levantó e hizo una seña de que podían irse. Las dos salieron del lugar. Angélica caminaba rápidamente buscando a Martina, pero Aida la tomo del brazo y le dijo. – “Ni pienses que esto va a quedar así querida.” Angélica hizo un fuerte movimiento con el brazo que le agarraba Aida se, cuando logro que la suelte dijo. – “Hace lo que quieras, así te va a ir.” Y siguió caminando.

martes, 20 de noviembre de 2012

Capítulo 6: Todo encaminado.


En el camino de regreso a Carlos paz, Angélica y Federico hablaron de sus vidas, de sus familias y de lo que les esperaba en lo profesional. Ella participaría de un concurso de baile, en el mismo programa del cual había llegado a ser semifinalista en su formato de patinaje sobre hielo. Pero antes, tenía que continuar con las funciones de ‘Universo Alegría’ que seguirían hasta fines del mes de Febrero. Él debía volver a Alemania, en los primeros días de Enero, para comenzar con la pretemporada de una de las ligas de futbol más importantes de Europa. Volvería al país recién en el mes de Marzo, solo por unos días, dedicados a entrenar y concentrar para jugar con la Selección Argentina, dos partidos de eliminatorias para el mundial de futbol que sería en dos años. Esa charla los dejó un poco pensativos, sobre todo a ella, a quien no le gustaba para nada la idea de enamorarse, entregar su corazón, y que después la distancia destruya lo que en muy poco tiempo había logrado construir. Él en cambio, trataba de no pensar en lo que iba a pasar, disfrutaba cada momento, pero detrás de eso se escondía algo más, algo que solo comprobaría cuando este lejos.
Habían llegado a la casa donde Angélica vivía, los dos bajaron del auto. Sin decir nada ella lo abrazo, muy firma y fuerte, como si temiera que Federico se vaya y no vuelva nunca mas. – “Todo está pasando tan rápido que me asusta un poco. Pero quiero que sepas, que pase lo que pase, fuiste lo mas lindo que me paso. Quizá sea algo pasajero, quizá no, pero no importa, con vos sentí una tranquilidad que hace mucho no siento” dijo sin dejar de abrazarlo fuerte.
Federico le acariciaba el pelo. – “Te prometo que todo va a estar bien, confía en mí, cree en esto que nos pasa.” Le respondió. – “Yo confío en vos, a quienes les tengo miedo es al destino, a la desilusión”. Dijo Angélica. Él la miro a los ojos, le acaricio la cara y luego dijo. – “Nuestro destino lo vamos a escribir juntos, paso a paso. Y voy a hacer lo hasta lo imposible por no desilusionarte.” Ella sonrió.
Por unos segundos se habían quedado en silencio, solo se miraban a los ojos. – “Me muero de ganas de darte un beso.” Dijo él. - “¿Y por qué no lo haces?” le pregunto ella. Federico sonrió y le dijo. – “Porque quiero que nuestro primer beso sea especial, en un lugar especial.” Angélica contuvo la risa y dijo: - “Me parece que te acobardaste.” El soltó una leve carcajada y le respondió. – “Sos una gran provocadora, tu desafío me tienta muchísimo! Pero mientras más ganas acumulemos, más especial, más lindo y más inolvidable va a ser.” – “Sos increíble.” Dijo ella. – “¿Te molesta?” le pregunto él. – “No, me encanta.” Le respondió Angélica. – “Te quiero conquistar de a poco, día a día, minuto a minuto, ganarme tu corazón y asegurarme de que sea mío para siempre” dijo Federico. – “Bueno, vas muy bien, creo que estas muy cerca de conseguirlo, más de lo que puedas llegar a imaginarte, y más rápido de lo que yo esperaba”. Dijo ella, le dio un beso en la mejilla y entro a su casa.
Federico subió al auto, estuvo unos minutos pensando, con la vista clavada en la puerta de la casa de Angélica. Suspiro profundamente y arranco el auto.
Angélica estaba acostada, pensaba, aparentemente eran cosas lindas, ya que sonreía. Tomo su celular, y escribió: “Gracias por esta noche tan hermosa, que descanses lindo.” El destinatario era Federico. Después de enviarlo, con el teléfono en la mano, se dio vuelta, cerró los ojos, e inmediatamente se quedó dormida.
Federico estaba entrando a su habitación, en el hotel más exclusivo de Villa Carlos Paz, cuando escucho que alguien chistaba, se dio vuelta y vio a su hermana asomándose por la puerta de en frente. – “Que hayas tardado tanto me pone feliz, pero no me pienso ir a dormir si saber cómo te fue, necesito dejar de sacar conclusiones y que me cuentes vos mismo que paso!” dijo Margarita, a quien pese a su intento de hablar en voz baja, se le notaba el tono eufórico. – “Hoy te pedí que me avises cuando llegues al hotel y no recibí ningún mensaje!” dijo Federico. “Sí que te mande el mensaje! Fijate bien! Quizá algo te distrajo y no lo leíste!” respondió ella. Su hermano agarro el celular, Margarita se había cruzado de brazos. De repente, al ver que Federico sonreía  dijo: - “Supongo que ahora me vas a pedir perdón y me vas a contar todo.” Él la miro y con gesto de súplica dijo: “Hermanita hermosa ¿Te enojas si te lo….?” Pero Margarita no lo dejo terminar. – “Si me enojo! Ya viste que si te mande el mensaje! A demás quiero que hablemos todo lo que durante el año me debes, quiero que me mimes mucho y que me cuentes tus cosas.” Federico dijo: - “No vi tu mensaje, estaba leyendo otra cosa. Pero tenés razón, y antes de que te pongas celosa te voy a contar. veni conmigo.” Cuando su hermana se dispuso a entrar, la detuvo y le pregunto. “¿En qué habitación esta en tonto?” – “Se llama Fabián! Y está acá!” respondió ella, señalando su propia habitación. Federico se puso serio. – “¿Es un chiste?” dijo. - “No, y entremos que quiero que me cuentes de una vez” le respondió Margarita, y sin esperar que Federico diga algo, entro. Él bufeo enojado y después la siguió.

Capítulo 5: Las cosas como son.


El restaurante ‘B&L’ era un lugar tranquilo, no pasaban desapercibidos, pero la gente los miraba con mas disimulo, y no se mostraba tan pendiente de ellos.
- “Bueno, al fin un poco de tranquilidad, ahora si vamos a poder hablar con calma, y espero que esta vez no haya excusas, ni interrupciones.” Dijo Federico. – “¿Pedimos algo de comer?” continuo. – “No, no tengo hambre, comí algo en el pequeño descanso que tenemos entre una función y otra. Pero antes de que pongas caras! Te digo que si quiero algo de tomar.” Contesto Angélica.
Federico rió, y llamo al mozo. Miro a Angélica y le pregunto. – “¿Qué tomas?”. Ella respondió. – “Un jugo de frutas está bien.” Él miro al mozo y le dijo. – “Que sean dos”.
Una vez que el mozo se fue, Federico dijo. – “Bueno, no quiero sonar apresurado, pero la verdad que tampoco quiero perder tiempo, me gustaría aprovechar cada minuto, cada segundo que estoy con vos, quiero ser sincero, decirte las cosas como son, y la verdad que… “. – “No, no sigas, espera! Por favor déjame hablar a mi” interrumpió ella. – “Bueno, está bien, como quieras. Te escucho.” Dijo él. Angelica bajo la mirada y dijo: - “No sé por qué insistís conmigo, yo…” se quedó callada al ver que el mozo estaba allí. Levantó la vista y se dio cuenta de que había dejado los jugos sobre la mesa, y sin hablar se había retirado. – “Bueno, me decías…” dijo Federico muy serio. Ella volvió a bajar la vista y continuó. – “No quiero que pienses que soy una histérica, la verdad con vos me pasa algo muy raro, suena trillado y poco original, pero es así. Me haces sentir bien, me das una tranquilidad que nadie más me da. Pero esto no va a durar mucho, y no quiero sufrir.”
 Levanto la vista. – “Vos insistís y eso me confunde, no entiendo por qué lo haces. Siento que no tenés maldad, ni malas intenciones, pero también sé que estas con otra chica y que pronto te vas a ir.” Federico tomo un trago de jugo, miro hacia arriba y respiro hondo. Luego miro a Angélica, quien lo miraba fijamente, y dijo – “¿Puedo hablar yo ahora?” ella asintió con la cabeza. – “A mi también me pasa algo raro con vos, la verdad que nunca me paso de mirar a los ojos a una mujer y pensar que quiero pasar el resto de mi vida al lado de ella, tampoco soy de insistir, no me gusta forzar las cosas, pero con vos todo es distinto, me desequilibras completamente, cuando te miro me olvido de todo, no me importa nada ni nadie, y sé que a vos te pasa lo mismo, lo que no entiendo es por qué querés matar esto tan lindo que surgió entre nosotros.” Ella lo tomó de las manos y dijo. – “Lo que me pasa con vos es lo más lindo que viví en mucho tiempo, es un sueño, pero ese es el problema, de los sueños hay que despertar” volvió a bajar la mirada. Federico dijo. – “Esto no es un sueño, yo siento que desde ahora te necesito para seguir con mi vida. Quiero pelear por vos, pero necesito que me dejes hacerlo, no me cortes las alas, dame una esperanza, y te juro que hago lo que sea por tenerte a mi lado.” Ella, sin levantar la mirada, dijo. – “¿Y la chica con la que salís?” – “No sé de donde sacaste eso, pero no estoy con nadie. Bueno, en realidad, siendo completamente sincero, si estoy con alguien…” dijo él. Angélica levanto la vista. – “Estoy intentando conquistar el corazón de la mujer más linda que piso la tierra.” Dijo Federico, con una sonrisa. – “Hay otro problema.” Dijo ella. – “Mmm ¿Y ahora con que me vas a salir?” respondió Federico. Ella le soltó las manos y contesto. – “Vos te vas a ir. Tenés una vida del otro lado del Océano, y yo acá.” Federico volvió a agarrarle las manos y dijo. – “Eso no es un problema! Por favor, veamos qué pasa, encontremos una forma.” Le beso las manos, ella sonrió. – “Es una locura todo esto que nos pasa.” Dijo. – “Si, pero es una locura hermosa.” Respondió Federico. Los dos rieron, ella con un temple más tranquilo, se decidió a probar el jugo. Después dijo. – “¿Qué vamos a hacer con la prensa? Nos van a perseguir hasta que digamos algo, digo… en algún momento nos van a ver juntos.”. Federico la miro y comenzó a reírse. – “No entiendo de que te reis, hablo en serio.” dijo Angélica, y se cruzó de brazos. “Yo no tengo problema, para mí no es algo malo, no me molesta que me vean con vos.” Dijo él. – “A mí tampoco me molesta que me vean con vos, pero eso va a traer consecuencias malas también.” Respondió Angélica. – “No me importa, ya veremos como manejamos las cosas.” Dijo él. – “En dos días es mi cumpleaños, y voy a festejarlo más que nunca, ese día seguramente van a vernos juntos.” Continuó. – “Si, lo sé, estuve viendo algunas cositas sobre vos” dijo ella, con una sonrisa pícara. – “¿Me investigaste?” dijo Federico sin riendo. – “Obvio! Es mi especialidad!” respondió Angélica, los dos comenzaron a reír.
- “Bueno, todo muy lindo, pero deberíamos ir yendo. Es bastante tarde, y mañana tengo un día agitado.” Dijo Angélica. - “Como usted quiera señorita.”
 Respondió Federico, llamo al mozo pidiendo la cuenta, y sin esperar el vuelto, se levantó, tomo de la mano a Angie y salieron del lugar.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Capítulo 4: "Paparazzis"


Habían pasado quince minutos de la media noche. Federico y Margarita esperaban con una enorme caja de bombones, en la puerta del teatro ‘Triunfo’ la salida de Angélica, la segunda función había termina hacia unos minutos, Federico miraba cada 30 segundos su reloj, la esquina, y la puerta del teatro, repetía esto una y otra vez. – “Ya va a llegar! Me pones nerviosa! A demás si la conozco mejor, seria lindo ser la primera de la familia en conocer a tu futura esposa.” Dijo Margarita, y comenzó a reírse. – “Este chico no va a cambiar nunca! Le dije que sea puntual, fui más que claro! Este lugar se va a llenar de periodistas y me van a arruinar todo!” gruño Federico.
Segundos después, un auto estacionaba justo en frente, un joven alto, con cabello rizado y cara de estar un poco tenso, bajo y camino hacia ellos. – “Para navidad, podrías pedirle un reloj a papá Noel. A ver si de esa manera llegas al horario que se te pide, y no cuando tenés ganas!”. Dijo Federico. Margarita intervino con tono pacificador. - “Lo importante es que ya está acá. No te enojes Fede! Espero que todo te salga bien, te espero despierta para que me cuentes.” Miro al joven y continuó. – “Vamos Fabián!” cuando iba a saludar a su hermano, él la freno y dijo: - “Cuando lleguen al hotel, mándame un mensaje avisándome por favor, quiero estar tranquilo. Cuidate y cualquier cosa me llamas!” Margarita lo saludo. Federico la miro serio. – “Si hermanito querido, te llamo, me cuido, te aviso, no te preocupes por mí.” Tomo de la mano a Fabián y ambos caminaron hasta el auto. Federico se paró de espaldas a la gente, como escondiéndose, y volvió a mirar su reloj.
En el interior del teatro, un tumulto de gente rodeaba a Angélica, ella posaba para los flashes, firmaba autógrafos y saludaba a la gente. Ya había dado varias notas a la prensa, hablando del éxito de la obra, y de la pronta llegada de la elección de ‘La más linda de la temporada’ Concurso del cual, era candidata a ganar desde que comenzó la temporada. Evadiendo temas sentimentales y sin responder, una vez más, a las agresiones y declaraciones de su denominada ‘Enemiga publica’. Luego de quedar contentos con las declaraciones de la rubia más linda del país, y resignados con el silencio evasivo sobre peleas y amor, la prensa estaba en otro rincón, tratando de obtener, declaraciones de la otra parte, Aida hablaba con entusiasmo, pero sin dejar de mirar lo que su compañera de elenco hacía, haciendo más notorio que estaba hablando nuevamente sobre ella. En cambio, a lo que menos prestaba atención Angélica, era a lo que hacía Aida.
Después de unos minutos de dedicación a sus fanáticos, Angélica se acercó a Martina, y le dijo al oído: - “Por favor, asomate a la puerta, y fíjate si está este chico, Federico, si lo ves, decile que se vaya, hay mucha gente, mucha prensa y no quiero que se rumoree nada.” Su amiga le respondió. – “Salí por la puerta de atrás, yo le aviso, ni se te ocurra dejarlo plantado porque te mando al frente con los medios, y soy capaz de hacerlo, lo sabes!” Angélica la miro sorprendida, movió los labios como para hablar, pero no dijo nada. Martina comenzó a caminar hacia la puerta, su amiga la siguió. – “Martina! Martina espera! No me podes hacer una cosa así! Sos mi amiga!” gruñía Angélica. Martina se dio vuelta y dijo. – “Si seguís gritando de esa manera, los periodistas van a dejar de hacerle notas a Aida, que debe estar disfrutando mucho hablando de vos, y van a venir hacia nosotras. NO PONGAS ESA CARA ANGIE! Dale, anda!”.
Angélica de mala gana, se dispuso a salir por la parte trasera del teatro. Caminaba nerviosa, como con miedo a que alguien la descubra. Estaba tan tensa que al escuchar – “Chau Angie” dio un saltito de susto, creyendo que era algún periodista que la estaba siguiendo. Pero fue el director de la obra, Mariano Coronel, quien había hablado. – “Hasta mañana Mariano”. Respondió por fin.
Ya había llegado a la salida de atrás, con cara de susto miraba a un lado y al otro. Por otro lado, Martina buscaba a Federico, la multitud hacia más lenta su búsqueda, entre fotos, gritos y demás. De repente vio al muchacho caminando hacia su auto, sin pensarlo corrió hacia él. – “Federico!” grito, y todos se dieron vuelta. La multitud corrió hacia el famosísimo futbolista, fanáticos y periodistas lo rodearon en cuestión de segundos. Preguntas como. – “¿A quién viniste a ver?” – “¿Estas en pareja con alguien de la obra?”. Y pedidos como – “fírmame esto…” – “Sacate una foto conmigo” empezaron a escucharse. Federico miraba a Martina, quien hacía gestos raros y señalaba a un lado, a otro, intentando decirle algo. Él sofocado hombre tomo valor y dijo – “Estaba de pasada. Solo paseaba por Carlos Paz.” Al ver que Martina camino hacia la esquina, firmo un par de autógrafos, se subió al auto y dijo. – “Gracias, les mando un beso, ahora me tengo que ir, perdón”. Arranco el coche, y doblo en la misma esquina que Martina, esta estaba esperándolo. Federico bajo el vidrio de la ventana del auto y dijo – “¿Qué pasa?”. Martina suspiro y dijo. – “Por un momento pensé que te ibas a ir, Angie te está esperando en la otra salida, la que esta atrás. Bueno, hace como 20 minutos, no si se seguirá ahí.” Federico arranco el auto, y grito: - “Gracias!”. Martina hizo un gesto de triunfo.
Angélica seguía parada en la puerta de salida, con cara de fastidio. Al ver que un auto frenaba se quedó inmóvil, hasta que vio a Federico bajarse. – “Perdoname, se me complico escaparme de la gente y de la prensa, tu amiga es un poco eufórica.” Dijo él. – “¿La prensa? Ay no!” Respondió ella. Federico sonrió y luego dijo: - “Tranquila, por el momento estamos a salvo. Ahora te invito a tomar algo, y no me pongas excusas.” Le señalo la puerta del auto, y Angélica sin decir nada, le devolvió la sonrisa y subió.
Durante el viaje, Federico le conto detalle por detalle lo que había pasado, ella solo reia, y repetía una y otra vez. – “Que suerte que pudimos salir de aprietos”. Federico había frenado el auto frente a un restaurante muy tranquilo y alejado de la ciudad. Antes de bajar le dio la caja de bombones y dijo. – “Me gustaría llevarte a un lugar mejor, pero necesito tranquilidad para hablar con vos linda.” Ella le respondió. – “No importa el lugar, lo que vale es la compañía.” Los dos bajaron del auto y entraron al lugar.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Capítulo 3: "El miedo al amor"


Federico se quedó esperando que Angélica diga algo, pero ella no respondió. – “Pasa, yo me estaba yendo. Ah! Que lindas flores, pero… ¿Para quién es ese ramo tan lindo? A Angie no le gustan mucho, pero viniendo de vos tal vez les toma cariño a las flores.” Dijo Martina. Soltó una risita y enseguida salió del camarín.
Federico titubeo y liego dijo. – “Son… Las flores son para mi hermana.” Una vez más, Angélica no respondió. Entonces Federico decidió entrar y cerrar la puerta. – “¿Estas enojada?”. Dijo. – Ella por primera vez desde que él había llegado, hablo: “No, no estoy enojada, pero la verdad no sé qué buscas, apareciste en mi vida de un día para el otro, diciéndome que yo te había citado, intente ser clara con vos y…” – “Sigo insistiendo.” Completo Federico. - “Si, seguís insistiendo.” Repitió ella, como si pensara que diciéndolo muchas veces, el mensaje quedaría claro y Federico se iría. Sin embargo el muchacho seguía allí, por un momento pensó que llevaba horas en silencio, pero solo habían pasado segundos, los segundos más tensos que había vivido en mucho tiempo. – “Yo sé que para vos soy uno más de los miles de pretendientes que se te acercan, pero…” Angélica interrumpió bruscamente. – “Vos no sabes si yo tengo miles de pretendientes, y tampoco sabes lo que pienso.” Dijo. Sin mirarla a la cara, Federico continúo. – “No quise ofenderte, sos una mujer hermosa, cualquier hombre daría lo que sea por estar con vos.” Levanto la vista y la miro, pero ahora era ella la que bajaba la mirada. – “No quiero que pienses nada malo de mí, suena trillado y hasta poco original lo que voy a decir, pero desde que te vi, no dejo de pensar en vos, no sé por qué, no entiendo de esas cosas, pero te juro que no pretendo lastimarte, solo quiero conocerte más.” Dijo.
Sin levantar la vista del suelo, Angie dijo: – “Yo lo sé, siento que sos un buen tipo, pero no es un buen momento en mi vida y…” se quedó callada. – “¿Y…?” le pregunto él. – “Ya va a empezar la función, tengo que salir al escenario, perdón.” Respondió ella. Federico suspiro y luego sonrió. Angélica levanto la vista, por primera vez se cruzaron sus miradas, sin decir nada miraban profundamente en los ojos del otro. Angélica tuvo la sensación de estar en otro lugar, con la tranquilidad que hace mucho buscaba, pero la paz se fue rápidamente, alguien había abierto con brusquedad la puerta del camarín. – “Sos la única que falta! Si querés estar con un tipo, búscate otro lugar, acá estás trabajando querida, no tenemos toda la vida para esperarte a vos!” grito Aida. – “Me tenés harta! Primero, se más educada y antes de entrar a mi camarín, golpea la puerta que para eso está! Y segundo, yo se perfectamente a que vengo acá, no te pases de viva porque no te pienso seguir bancando insultos y agresiones!” le respondió Angélica muy enojada. – “Y ahora te vas de mi camarín! No te quiero ver acá!!!” seguía gritando. Aida lanzo una carcajada y sin moverse del lugar dijo mirando a Federico, quien no había emitido palabra ni movimiento alguno desde que la mujer entro: - “Vos seguro te confundiste y esta zorrita, como siempre, no dejo pasar la oportunidad de histeriquear con un tipo. Venís a ver a Julieta ¿No? Yo te acompaño.” Desorientado y nervioso por la situación, Federico miro a Aida, luego a Angélica, nuevamente a Aida, y dijo: - “No sé bien quien sos y por qué decís estas cosas, pero no conozco a ninguna Julieta.” Sin darle tiempo a Aida de responder, miro una vez más a Angélica y dijo en voz baja. – “Te voy a estar esperando al término de la segunda función, todavía tenemos una charla sin terminar.” Dicho esto, tomo el ramo de flores y salió del camarín.
- “Que romántico que un hombre traiga flores y no te las de. Seguro que Julieta lo debe estar esperando ansiosa, sos muy patética Angélica, no aprendes más.” Después de tirar el último comentario malicioso, Aida se fue del camarín. En los celestes y brillantes ojos de Angélica se habían asomado algunas lágrimas. Pero la bella mujer, se miró al espejo, suspiro profundamente y salió de su camarín, cerrando fuertemente la puerta, como si esta tuviera la culpa de su mal estar, queriendo deshacerse de alguna forma, del enojo que sentía.
Una vez parada detrás del gran telón que separa la puesta en escena del público, Angélica pensaba en Federico, en las flores, y en las palabras de Aida. – “Ey Angie, concéntrate que salimos” dijo el director. Sin más remedio, Angélica se esforzó por sonreír, el telón subió, y la multitud, los flashes y el ruido, la llevaron una vez más a su realidad de cada día.
Federico salía del teatro con el ramo de flores en la mano, su hermana Margarita lo esperaba en la entrada. – “¿No se lo diste? ¿Qué paso? ¿Por qué tardaste tanto?” dijo ella. Él, con una gran sonrisa le respondió. – “Antes de meter la pata, supe que no le gustan las flores, asique quédate con el ramo. La vi, hablamos un rato. Cuando la segunda función termine, vamos a seguir hablando.”. Margarita sonreía. – “Ya sé, querés detalles, pero te los cuento en el camino, tengo que hacer una cosa.” Los dos hermanos caminaron hasta el auto.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Capítulo 2: "Decisión".


Una de las noches más calurosas desde que había comenzado el verano llegaba a su fin, un auto azul oscuro estacionaba frente a una casa muy linda, con una sencillez especial.
Federico llegaba a su casa, en un pueblo pequeño a las afueras de Córdoba capital. Después de una noche rara, inexplicable, encontraba un poco de tranquilidad. Lejos de la multitud, del acoso de la gente y de la prensa. Sentado en los escalones que había en la puerta de entrada, miraba sin entender bien que era lo que miraba, con la vista perdida, como soñando despierto, pensando. De repente, la puerta se abrió, una joven dijo con una voz muy dulce y cálida. – “Fede, al fin llegaste, te estaba esperando! ¿Cómo te fue?”. Federico se levantó, abrazo a la chica, una joven muy bella, con unos rasgos muy parecidos a los de él. – “Entremos”. Dijo.
Los dos entraron, mientras ella se sentaba en uno de los sillones, él preparaba mate, una de las cosas que más solía extrañar en sus solitarios días Europeos.
- “¿No me vas a contar como te fue?” dijo ella. Federico la miro, se tomó unos segundos y dijo. – “No era ella la que me mandaba mensajes, fue una broma de Julián, de todos modos logre hablar con ella y cenamos, es más hermosa de lo que se ve. Pero Angélica no es para mí Margarita”. Al ver que la chica no respondía continuo. – “Es muy linda, y tiene algo especial, su mirada, su sonrisa, es increíble lo que me provoca esa mujer. Pero no quiere saber nada conmigo, y yo no tengo tiempo para insistir, en unos días me tengo que… ¿A dónde vas?”. Margarita se había puesto de pie, con intensión de salir de la habitación. – “Me voy, no me gusta escucharte hablar así, diciendo cosas tan lindas de una mujer por la cual no estas nada dispuesto a pelear.” Dijo. – “Esperaba más comprensión de parte de mi hermanita.” Sentencio Federico. Su hermana volvió a sentarse, espero a que él haga lo mismo y luego dijo. – “Claro que te entiendo Fede, entiendo que sea difícil, vos me enseñaste que nada es fácil, que tenemos que pelear por lo que queremos, por eso no puedo dejar que te des por vencido”. Él respondió – “Esto es diferente, en unos días me tengo que ir, y dudo poder volver a verla, me parece que no quiere saber nada conmigo.”. Federico volvió a levantarse, apago el agua del mate, que había hervido y siguió hablando. – “Yo pensé que podía intentar algo, es raro, nunca sentí algo así, no puedo explicarlo. Pero también esta Pamela, ella por ahí es la indicada.” Margarita se levantó muy enojada y grito. – “No seas egoísta! Vos no querés a Pamela, tenes que dejarla ir y lucha por Angélica, con una vez que la hayas visto no podes estar seguro de que no quiere saber nada con vos, por algo cenaron juntos, tal vez tiene miedo, es una persona normal, vos mismo lo dijiste, no es solo esa mujer radiante que muestra al público, le deben pasar muchas cosas por la cabeza.” Federico sonrió, abrazo a su hermana y dijo. – “Lo voy a pensar hermanita,  te lo prometo, pero ahora quiero dormir un rato. Estoy un poco cansado”. Salió de la habitación y su hermana lo siguio.
Eran las 19 hs. Y en la bellísima y habitada ciudad de Carlos Paz, las personas iban de un lado a otro, las calles en las cuales se encontraban los teatros más famosos, tenían sus veredas repletas de gente. Sobre todo el teatro “Triunfo” que tenía en su marquesina a la chica más famosa y popular del momento. Todo parecía estar en armonía entre las figuras del elenco, pero en los camarines nada era como parecía, La belleza y el talento de Angélica, eran motivo de envidia y enojos por parte de una de sus compañeras, Aida, ella no le perdonaba que todos los hombres que le gustaban, la prefieran a ella. Sin embargo, a pesar de todas las maldades que Aida hacía para verla mal, Angie sonreía y brillaba en cada función de “Universo Alegría”, en cada nota que daba a la prensa y con cada fanático que se acercaba.
Angélica terminaba de alistarse para la primera función del día, acompañada por un grupo grande de gente. Todos reían y charlaban tranquilos hasta que la puerta del camarín se abrió. – “Necesito al peinador ya!”. Dijo una mujer con cara de mala, sin esperar respuesta salió del lugar y cerro bruscamente la puerta. Uno de los hombres que estaba allí, se levantó. – “Y bueno, es lo que me toca.” Dijo, y salió.
- “Esta mujer nunca va a aprender a golpear la puerta, estoy cansada!” Dijo Angélica muy enojada. – “Tranquila Angie, esta así porque se acerca la elección de ‘La más linda de la temporada’ y a ella seguramente no la voto ni su propia familia”. Después de decir esto, Martina estallo en risas y contagio a las otras personas que estaban ahí. Pero Angélica se remitió a decir. – “Yo solo quiero que me deje en paz”.
Sin dar importancia a este ultimo comentario de su amiga, Martina dijo. – "Bueno, vayan a terminar de arreglarse que en un rato salimos a escena”. Todos se pararon y salieron del camarín. Una vez que quedaron solas, le dijo a su amiga. – “¿Que pensas hacer con el bombon de Federico del Valle?”. Angélica respondió. – “Basta con eso Martu, solo le parezco una diversión, no voy a caer en ese juego, se terminó, no quiero sufrir más.” Dicho esto, se dispuso a salir del camarín, pero antes de que pudiera abrir la puerta, la golpearon suavemente. – “¿Quién es?”. Dijo. Como nadie respondía, abrió la puerta.
- “Hola Angélica, espero no molestar” Dijo Federico.

martes, 13 de noviembre de 2012

Capítulo 1: "El mensaje misterioso".



Una multitud rodeaba la salida del Teatro "Triunfo", eran las últimas funciones, antes de fin de año, de la Obra más exitoso que había pisado la bella Ciudad de Carlos Paz. La gente esperaba ansiosa la salida de sus protagonistas.
Los actores comenzaban a asomarse y la gente eufórica gritaba y se empujaba para alcanzar a las estrellas, la gente de seguridad había empezado a rodear las vallas que separaban al público de las figuras para intentar controlar la situación. Todo se estaba tranquilizando hasta que dos chicas habían logrado evadir al personal de seguridad y corrían hacia una mujer. - “Angélica! Angélica!” Gritaban con una mezcla de nervios y emoción. Hasta que un hombre las tomo del brazo comenzó a empujarlas. Pero algo lo detuvo. – “Dejalas, no hace falta que las trates mal” dijo una mujer, su mirada angelical, pero imponente, logro que el hombre suelte a las dos chicas. – “No pueden estar acá!”
 Le dijo a la mujer. Ella se acercó despacio, todo parecía haberse congelado en el lugar, una de las chicas corrió a abrazarla. El hombre intento tomarla nuevamente del brazo, pero la mujer insistió. – “Te dije que las dejes, solo quieren saludarme, yo me hago responsable.” Dijo. El hombre se alejó de mala gana.
Después de un rato, otro hombre de seguridad se acercó a la mujer y le dijo. – “Angélica, te están esperando”. Angélica miro a las dos chicas y dijo: - “Gracias por todo, son muy buenas conmigo”. Se subió a un auto y se fue siguiendo a sus compañeros, repartidos en distintos vehículos.
Un lujoso restaurante era el lugar de encuentro del elenco más exitoso de la temporada Cordobesa. Angélica saludaba sonriendo a toda persona que se le cruzaba en el camino, estaba entrando al lugar cuando un hombre alto, con aspecto nervioso y tímido le dijo. – “¿Angélica? Recibí tu mensaje. ¿Cómo estás?”. Angélica lo miraba fijamente, como desconcertada y deslumbrada. Luego de unos segundos dijo. – “Yo no se quien sos, te confundiste”. Y siguió caminando.
- “¿Como que no? Me dijiste que ibas a estar acá. Que podíamos charlar un rato” Dijo el hombre siguiéndola. Pero Angélica siguió su camino. – “Angélica! ¿Qué te pasa?” insistió él. Pero ella sin darle importancia entro al restaurante.
Después de un largo rato de risas y anécdotas con sus compañeros, Angélica les comento lo que había sucedido cuando llego al lugar., muy entretenida con la historia, no noto que una persona se acercaba a la mesa. Martina, íntima amiga y compañera de Angélica, dijo – “No puedo creer el galán que acaba de entrar! Un crack de la selección de futbol!”. La sonrisa se borró inmediatamente del rostro de Angélica, miro seria a su amiga y dijo. – “Es él! Él es el hombre del que les hable”. Martina soltó una carcajada y dijo con una enorme sonrisa en la cara. – “¿Federico del Valle te invita  a salir y vos lo rechazas?” El hombre seguía acercándose despacio. – “¿Quién?” Dijo Angélica. Pero ya era tarde para que su amiga responda. – “Necesito que hablemos por favor, es un momento nada más”. Dijo Federico. Angélica lo miro muy fijo y respondió: “Ahora no puedo, además no se quien…” Todos se habían levantada de la mesa para saludar a Federico. Él solo sonreía y sin emitir palabra, seguía mirando a Angélica. Ella se levantó, pero Daniel, compañero de elenco, dijo. – “Vos quédate a cuidar a este bombón, que con este calor se puede derretir”.
A Angélica no le quedó otra chance que volver a sentarse. Después de que todos se fueron, Federico se sentó en frente y dijo: - “Mira, hace días estamos hablando, y en el mensaje que me mandaste me dijiste que…” – “Yo no te mande ningún mensaje! Si querés encararme se más original!” Dijo Angélica muy enojada. Cuando se dispuso a levantarse nuevamente, Federico dijo: - “Alguien se hizo pasar por vos y me estuvo enviando mensajes”. Ella no lo miro. - “Tengo los mensajes guardados, te los puedo mostrar” continuo él. Ella levanto la vista, y cuando lo miro, él estaba dándole su teléfono. Angélica lo tomo, y cuando termino de leer lo que decía ese mensaje, dijo sonriendo: - “¿Angie?”.  Los dos rieron.
Una armonía distinta reinaba ahora la mesa 2 del lujoso y exclusivo lugar, los malos entendidos ya resueltos eran motivo de risas, después de descubrir que un amigo de Federico, le había jugado una broma. La noche pasaba y ellos no lo notaban. hablaban del verano, de las vidas tan distintas que llevaban, y reían a mas no poder. - "Yo se quien sos, pero me sorprendió que de golpe un loco me diga que hablo conmigo cuando no fue así." decía Angélica.
La gente los miraba pero ellos no lo notaban. Todo iba bien, hasta que un comentario incomodó a Angélica.
- "La broma de mi amigo sirvió de algo, al menos pude acercarme a vos." dijo Federico. La cara de ella había cambiado. - "Es tarde, me tengo que ir." Dijo. Él se levanto dispuesto a acompañarla, pero ella dijo: - "No, voy sola. Gracias." tomó su cartera y sin decir mas, salió del lugar.