viernes, 16 de noviembre de 2012

Capítulo 4: "Paparazzis"


Habían pasado quince minutos de la media noche. Federico y Margarita esperaban con una enorme caja de bombones, en la puerta del teatro ‘Triunfo’ la salida de Angélica, la segunda función había termina hacia unos minutos, Federico miraba cada 30 segundos su reloj, la esquina, y la puerta del teatro, repetía esto una y otra vez. – “Ya va a llegar! Me pones nerviosa! A demás si la conozco mejor, seria lindo ser la primera de la familia en conocer a tu futura esposa.” Dijo Margarita, y comenzó a reírse. – “Este chico no va a cambiar nunca! Le dije que sea puntual, fui más que claro! Este lugar se va a llenar de periodistas y me van a arruinar todo!” gruño Federico.
Segundos después, un auto estacionaba justo en frente, un joven alto, con cabello rizado y cara de estar un poco tenso, bajo y camino hacia ellos. – “Para navidad, podrías pedirle un reloj a papá Noel. A ver si de esa manera llegas al horario que se te pide, y no cuando tenés ganas!”. Dijo Federico. Margarita intervino con tono pacificador. - “Lo importante es que ya está acá. No te enojes Fede! Espero que todo te salga bien, te espero despierta para que me cuentes.” Miro al joven y continuó. – “Vamos Fabián!” cuando iba a saludar a su hermano, él la freno y dijo: - “Cuando lleguen al hotel, mándame un mensaje avisándome por favor, quiero estar tranquilo. Cuidate y cualquier cosa me llamas!” Margarita lo saludo. Federico la miro serio. – “Si hermanito querido, te llamo, me cuido, te aviso, no te preocupes por mí.” Tomo de la mano a Fabián y ambos caminaron hasta el auto. Federico se paró de espaldas a la gente, como escondiéndose, y volvió a mirar su reloj.
En el interior del teatro, un tumulto de gente rodeaba a Angélica, ella posaba para los flashes, firmaba autógrafos y saludaba a la gente. Ya había dado varias notas a la prensa, hablando del éxito de la obra, y de la pronta llegada de la elección de ‘La más linda de la temporada’ Concurso del cual, era candidata a ganar desde que comenzó la temporada. Evadiendo temas sentimentales y sin responder, una vez más, a las agresiones y declaraciones de su denominada ‘Enemiga publica’. Luego de quedar contentos con las declaraciones de la rubia más linda del país, y resignados con el silencio evasivo sobre peleas y amor, la prensa estaba en otro rincón, tratando de obtener, declaraciones de la otra parte, Aida hablaba con entusiasmo, pero sin dejar de mirar lo que su compañera de elenco hacía, haciendo más notorio que estaba hablando nuevamente sobre ella. En cambio, a lo que menos prestaba atención Angélica, era a lo que hacía Aida.
Después de unos minutos de dedicación a sus fanáticos, Angélica se acercó a Martina, y le dijo al oído: - “Por favor, asomate a la puerta, y fíjate si está este chico, Federico, si lo ves, decile que se vaya, hay mucha gente, mucha prensa y no quiero que se rumoree nada.” Su amiga le respondió. – “Salí por la puerta de atrás, yo le aviso, ni se te ocurra dejarlo plantado porque te mando al frente con los medios, y soy capaz de hacerlo, lo sabes!” Angélica la miro sorprendida, movió los labios como para hablar, pero no dijo nada. Martina comenzó a caminar hacia la puerta, su amiga la siguió. – “Martina! Martina espera! No me podes hacer una cosa así! Sos mi amiga!” gruñía Angélica. Martina se dio vuelta y dijo. – “Si seguís gritando de esa manera, los periodistas van a dejar de hacerle notas a Aida, que debe estar disfrutando mucho hablando de vos, y van a venir hacia nosotras. NO PONGAS ESA CARA ANGIE! Dale, anda!”.
Angélica de mala gana, se dispuso a salir por la parte trasera del teatro. Caminaba nerviosa, como con miedo a que alguien la descubra. Estaba tan tensa que al escuchar – “Chau Angie” dio un saltito de susto, creyendo que era algún periodista que la estaba siguiendo. Pero fue el director de la obra, Mariano Coronel, quien había hablado. – “Hasta mañana Mariano”. Respondió por fin.
Ya había llegado a la salida de atrás, con cara de susto miraba a un lado y al otro. Por otro lado, Martina buscaba a Federico, la multitud hacia más lenta su búsqueda, entre fotos, gritos y demás. De repente vio al muchacho caminando hacia su auto, sin pensarlo corrió hacia él. – “Federico!” grito, y todos se dieron vuelta. La multitud corrió hacia el famosísimo futbolista, fanáticos y periodistas lo rodearon en cuestión de segundos. Preguntas como. – “¿A quién viniste a ver?” – “¿Estas en pareja con alguien de la obra?”. Y pedidos como – “fírmame esto…” – “Sacate una foto conmigo” empezaron a escucharse. Federico miraba a Martina, quien hacía gestos raros y señalaba a un lado, a otro, intentando decirle algo. Él sofocado hombre tomo valor y dijo – “Estaba de pasada. Solo paseaba por Carlos Paz.” Al ver que Martina camino hacia la esquina, firmo un par de autógrafos, se subió al auto y dijo. – “Gracias, les mando un beso, ahora me tengo que ir, perdón”. Arranco el coche, y doblo en la misma esquina que Martina, esta estaba esperándolo. Federico bajo el vidrio de la ventana del auto y dijo – “¿Qué pasa?”. Martina suspiro y dijo. – “Por un momento pensé que te ibas a ir, Angie te está esperando en la otra salida, la que esta atrás. Bueno, hace como 20 minutos, no si se seguirá ahí.” Federico arranco el auto, y grito: - “Gracias!”. Martina hizo un gesto de triunfo.
Angélica seguía parada en la puerta de salida, con cara de fastidio. Al ver que un auto frenaba se quedó inmóvil, hasta que vio a Federico bajarse. – “Perdoname, se me complico escaparme de la gente y de la prensa, tu amiga es un poco eufórica.” Dijo él. – “¿La prensa? Ay no!” Respondió ella. Federico sonrió y luego dijo: - “Tranquila, por el momento estamos a salvo. Ahora te invito a tomar algo, y no me pongas excusas.” Le señalo la puerta del auto, y Angélica sin decir nada, le devolvió la sonrisa y subió.
Durante el viaje, Federico le conto detalle por detalle lo que había pasado, ella solo reia, y repetía una y otra vez. – “Que suerte que pudimos salir de aprietos”. Federico había frenado el auto frente a un restaurante muy tranquilo y alejado de la ciudad. Antes de bajar le dio la caja de bombones y dijo. – “Me gustaría llevarte a un lugar mejor, pero necesito tranquilidad para hablar con vos linda.” Ella le respondió. – “No importa el lugar, lo que vale es la compañía.” Los dos bajaron del auto y entraron al lugar.

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