Una multitud rodeaba
la salida del Teatro "Triunfo", eran las últimas funciones, antes de fin de año, de la Obra más
exitoso que había pisado la bella Ciudad de Carlos Paz. La gente esperaba
ansiosa la salida de sus protagonistas.
Los actores
comenzaban a asomarse y la gente eufórica gritaba y se empujaba para alcanzar a
las estrellas, la gente de seguridad había empezado a rodear las vallas que
separaban al público de las figuras para intentar controlar la situación. Todo
se estaba tranquilizando hasta que dos chicas habían logrado evadir al personal
de seguridad y corrían hacia una mujer. - “Angélica! Angélica!” Gritaban con
una mezcla de nervios y emoción. Hasta que un hombre las tomo del brazo comenzó
a empujarlas. Pero algo lo detuvo. – “Dejalas, no hace falta que las trates mal”
dijo una mujer, su mirada angelical, pero imponente, logro que el hombre suelte
a las dos chicas. – “No pueden estar acá!”
Le dijo a la mujer. Ella se acercó despacio,
todo parecía haberse congelado en el lugar, una de las chicas corrió a
abrazarla. El hombre intento tomarla nuevamente del brazo, pero la mujer insistió.
– “Te dije que las dejes, solo quieren saludarme, yo me hago responsable.” Dijo.
El hombre se alejó de mala gana.
Después de un rato,
otro hombre de seguridad se acercó a la mujer y le dijo. – “Angélica, te están
esperando”. Angélica miro a las dos chicas y dijo: - “Gracias por todo, son muy
buenas conmigo”. Se subió a un auto y se fue siguiendo a sus compañeros, repartidos
en distintos vehículos.
Un lujoso restaurante
era el lugar de encuentro del elenco más exitoso de la temporada Cordobesa. Angélica
saludaba sonriendo a toda persona que se le cruzaba en el camino, estaba
entrando al lugar cuando un hombre alto, con aspecto nervioso y tímido le dijo.
– “¿Angélica? Recibí tu mensaje. ¿Cómo estás?”. Angélica lo miraba fijamente, como
desconcertada y deslumbrada. Luego de unos segundos dijo. – “Yo no se quien
sos, te confundiste”. Y siguió caminando.
- “¿Como que no? Me
dijiste que ibas a estar acá. Que podíamos charlar un rato” Dijo el hombre siguiéndola.
Pero Angélica siguió su camino. – “Angélica! ¿Qué te pasa?” insistió él. Pero
ella sin darle importancia entro al restaurante.
Después de un largo
rato de risas y anécdotas con sus compañeros, Angélica les comento lo que había
sucedido cuando llego al lugar., muy entretenida con la historia, no noto que
una persona se acercaba a la mesa. Martina, íntima amiga y compañera de Angélica,
dijo – “No puedo creer el galán que acaba de entrar! Un crack de la selección de
futbol!”. La sonrisa se borró inmediatamente del rostro de Angélica, miro seria
a su amiga y dijo. – “Es él! Él es el hombre del que les hable”. Martina soltó
una carcajada y dijo con una enorme sonrisa en la cara. – “¿Federico del Valle
te invita a salir y vos lo rechazas?” El
hombre seguía acercándose despacio. – “¿Quién?” Dijo Angélica. Pero ya era
tarde para que su amiga responda. – “Necesito que hablemos por favor, es un
momento nada más”. Dijo Federico. Angélica lo miro muy fijo y respondió: “Ahora
no puedo, además no se quien…” Todos se habían levantada de la mesa para
saludar a Federico. Él solo sonreía y sin emitir palabra, seguía mirando a Angélica.
Ella se levantó, pero Daniel, compañero de elenco, dijo. – “Vos quédate a
cuidar a este bombón, que con este calor se puede derretir”.
A Angélica no le quedó
otra chance que volver a sentarse. Después de que todos se fueron, Federico se sentó
en frente y dijo: - “Mira, hace días estamos hablando, y en el mensaje que me
mandaste me dijiste que…” – “Yo no te mande ningún mensaje! Si querés encararme
se más original!” Dijo Angélica muy enojada. Cuando se dispuso a levantarse
nuevamente, Federico dijo: - “Alguien se hizo pasar por vos y me estuvo
enviando mensajes”. Ella no lo miro. - “Tengo los mensajes guardados, te los
puedo mostrar” continuo él. Ella levanto la vista, y cuando lo miro, él estaba dándole
su teléfono. Angélica lo tomo, y cuando termino de leer lo que decía ese
mensaje, dijo sonriendo: - “¿Angie?”. Los
dos rieron.
Una armonía distinta reinaba ahora la mesa 2 del lujoso y exclusivo lugar, los malos entendidos ya resueltos eran motivo de risas, después de descubrir que un amigo de Federico, le había jugado una broma. La noche pasaba y ellos no lo notaban. hablaban del verano, de las vidas tan distintas que llevaban, y reían a mas no poder. - "Yo se quien sos, pero me sorprendió que de golpe un loco me diga que hablo conmigo cuando no fue así." decía Angélica.
La gente los miraba pero ellos no lo notaban. Todo iba bien, hasta que un comentario incomodó a Angélica.
- "La broma de mi amigo sirvió de algo, al menos pude acercarme a vos." dijo Federico. La cara de ella había cambiado. - "Es tarde, me tengo que ir." Dijo. Él se levanto dispuesto a acompañarla, pero ella dijo: - "No, voy sola. Gracias." tomó su cartera y sin decir mas, salió del lugar.
Una armonía distinta reinaba ahora la mesa 2 del lujoso y exclusivo lugar, los malos entendidos ya resueltos eran motivo de risas, después de descubrir que un amigo de Federico, le había jugado una broma. La noche pasaba y ellos no lo notaban. hablaban del verano, de las vidas tan distintas que llevaban, y reían a mas no poder. - "Yo se quien sos, pero me sorprendió que de golpe un loco me diga que hablo conmigo cuando no fue así." decía Angélica.
La gente los miraba pero ellos no lo notaban. Todo iba bien, hasta que un comentario incomodó a Angélica.
- "La broma de mi amigo sirvió de algo, al menos pude acercarme a vos." dijo Federico. La cara de ella había cambiado. - "Es tarde, me tengo que ir." Dijo. Él se levanto dispuesto a acompañarla, pero ella dijo: - "No, voy sola. Gracias." tomó su cartera y sin decir mas, salió del lugar.
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