lunes, 21 de enero de 2013

Capítulo 15: Autocontrol.


Federico camino lentamente hacia su hermana, ella no decía nada, las lágrimas seguían brotando de sus ojos, pero no hablaba, estaba como esperando que su hermano diga algo, pero él no dijo nada, solo se sento a su lado y la abrazo, ella rompió en llanto, y luego de varios minutos, cuando sus lagrimales parecían estar secándose, dijo. – “¿No me vas a preguntar nada?” Federico estaba muy serio, pero aun así la abrazaba fuerte. – “No, se que por más preguntas que te haga, si no queres contarme, no lo vas a hacer, prefiero que salga de vos, que confíes en mi y me digas que te pasa, yo lo único que quiero es que estés bien.” Respondió Federico. Su hermana se seco las lagrimas, lo miro a los ojos y dijo.  – “No es falta de confianza, lo que no quiero es meterte en mis problemas, tengo que aprender a resolverlos sola, vos tenés tus cosas, tu vida, y yo no quiero que te preocupes por mi.” Él seguía muy serio, su mirada reflejaba unas ganas enormes de salir corriendo y buscar al posible culpable de lo que estaba pasando, cada minuto que pasaba, estaba mas seguro de que Fabián había hecho algo muy grave, lo suficiente como para que su hermana haya pasado toda la mañana llorando. – “Yo tengo mi vida, mis cosas, pero vos sos parte de ello, tus problemas son míos también, siempre que esté a mi alcance te voy a ayudar, si pudiera evitarte malos momentos, quiero que tengas la certeza de que lo haría, sin pensarlo. Yo entiendo que estas creciendo, que tenés que buscar tu camino, y sé que para eso te tenés que equivocar, pero nunca voy a dejar de preocuparme por vos, no importa si vos querés o no, es un hecho que todo lo que te pase me afecta y me importa.” Dijo. Margarita volvió a derramar un par de lágrimas. – “Quiero contarte lo que me pasa, pero aunque por un lado tenga ganas de que hagas lo que pienso que vas a hacer, por el otro no quiero que te metas, si yo permito que salgas corriendo a enfrentarte con Fabian, estaría comportándome como una nena chiquita y resentida, y no  quiero eso, quiero demostrarle que puedo sola.” Dijo. Federico respiraba agitado. – “Esta bien, no voy a hacer nada que vos no quieras.” Respondió. Ella lo miro fijo y muy seria dijo: – “¿Me lo prometes?” Él asintió con la cabeza. – “Anoche…” continuo ella, interrumpida por una lagrima que se asomaba, respiro profundo y siguió. – “Anoche discutimos, él tenía ganas de salir, y yo no, se enojo, me dijo que era una amargada y que él iba a salir igual. Yo le dije que haga lo que quiera, en el fondo esperaba que se quede y que pasemos un lindo momento, tranquilos, sin ruido y sin fiestas, pero se fue, y no volvió.” Federico miraba al suelo, y no decía nada. – “Esta mañana me levante temprano, no quería estar cuando él viniera, así que iba a ir al centro a caminar un rato, pero cuando Salí del hotel, lo vi con una chica.” Federico levanto la vista. – “En ese momento no dije nada, volví a entrar y lo espere en la habitación.” Continuó ella. – “Es un imbécil!” dijo su hermano. – “Cuando llego se tiro en la cama sin decir nada, le dije que teníamos que hablar, y no me hizo caso.” Siguió Margarita. Federico la miraba serio, ella seguía hablando. – “Como no me prestaba atención, me enoje y empece a gritarle que se levante, que quería hablar con él. Y se levanto muy sacado, empezó a decirme cosas y cuando le dije que se vaya me…” Margarita se quedo callada, Federico se levanto. – “¿’Te…’ qué?” dijo. Margarita se levanto también. – “Sentate y tranquilízate Fede.” Dijo la joven. – “Contestame!” dijo él con voz muy fuerte. – “Me dijiste que no ibas a hacer nada, no termino de contarte y ya te pones así!” respondió ella. – “Por Dios Margarita, respondeme lo que te estoy preguntando, no me pongas peor!” insistió él. – “Me dijo que me vaya, que lo deje en paz y solo.” Dijo Margarita, mirando hacia abajo. – “Mentira.” Contesto su hermano. – “Decime la verdad.” Dijo. Margarita levanto la vista. – “Esa es la verdad.” Dijo muy seria. – “No te creo nada.” Sentencio Federico. Margarita estallo en llanto y dijo. – “Bueno, no es mi culpa si no me cees, esa es la verdad y te pido por favor que me entiendas y que no te metas.” Federico miraba hacia la puerta, internamente su mente tenia una gran batalla, no sabia si ir corriendo a buscar a Fabian, o quedarse conteniendo a la hermana. – “Te conozco, por mas que insistas en negarlo, algo mas paso, algo te dijo o te hizo, por algo te quedaste callada, quisiste evitar que reaccione así, pero tu silencio fue una confirmación total.” Dijo, ella intentaba dejar de llorar, respiraba agitada. – “Tranquilizate, no llores mas.” Continuó él, y la abrazo. – “Me pone muy mal todo esto, no quiero verlo mas.” Dijo ella. – “¿Dónde fue ahora?” Pregunto Federico. – “No se, le dije que se vaya, te llame a vos para que se asuste, y se fue.” Respondió ella. – “Claro, por eso estabas tan rara.” Dijo Federico. – “Quedate tranquila, si no queres verlo, no lo vas a ver.” Continuó. – “Pero Fede…” dijo ella, su hermano la interrumpió. – “No lo voy a sacare a las trompadas, no porque no quiera, sino porque no me dejas.” Dijo. – “Supongo que va a venir a buscar sus cosas.” Dijo ella. – “Yo lo espero y cuando venga te aviso.” Federico sonrió sarcásticamente. – “Vos anda a mi cuarto, yo me quedo aca a esperarlo.” Dijo. – “No, pero…” intento contradecirlo Margarita, pero Federico fue muy claro. – “Anda a mi cuarto Margarita, ya te dije que voy a hacer las cosas bien.” Concluyo. Su hermana no dijo nada y se fue de la habitación.
Angélica daba vueltas en círculo, desde que había llegado a su casa, esperaba noticias de Federico, pero no recibia respuestas. No era el único tema que la inquietaba, también le daba vueltas en la cabeza lo que había dicho Mauricio, sabía que toda la prensa la iba a acosar para que responda, y aunque sentía unas intensas ganas de contestarle, sabía que no valia la pena seguir fomentando esa pelea, y que diga lo que diga, tanto él como Aida iban a seguir atacándola, también se preguntaba si desde la producción de la obra, tomarían alguna medida en contra de Aida, y no perdia las esperanzas de que de la forma que sea, ese ensañamiento absurdo que Aida tenia con ella, se termine de una vez. La ansiedad y el hecho de no haber comido nada, hicieron que se sintiera un poco mareada, y decidió cocinarse algo, así también mataría el tiempo. Cuando empezó a prepararse una completa ensalada, su teléfono comenzó a sonar y Angélica salió corriendo. Atendió sin mirar quien era. – “¿Hola?” dijo. – “Amiga! Que bueno que me llamas, tengo muchas cosas para contarte. ¿Cómo estás?” dijo luego de unos segundos. – “Yo estoy bien, bueno, relativamente, ya vamos a hablar bien…” seguía Angélica, y así estuvo durante media hora, feliz con la noticia de que su mejor amiga llegaría a principios del mes de Enero. Apenas corto, su teléfono volvió a sonar, esta vez era Federico, quien la puso al tanto de todo lo que había sucedido y le pidió que luego de resolver sus asuntos, salgan a festejar su cumpleaños, que no había llegado en un buen día. Angélica acepto sin dudarlo, no podía oponerse a nada luego del día tan agitado que había tenido Federico. Ella consideraba que lo minimo que podía hacer por él, era darle la satisfacción de terminar bien su día. Luego de comer, con lo cual ocupo mucho tiempo ya que mientras lo hacia, hablaba con Federico, se decidió a preparar un postre para sorprenderlo. Angélica preferia hacer lo que sea con tal de no estar tranquila, porque eso implicaría pensar, y pensar era algo que la llevaría a sacar conclusiones extrañas y a imaginarse cosas que aun no habían pasado, era consciente de que Federico tendría que irse muy pronto, y esa idea la llenaba de dudas, de miedos, pero tampoco estaba dispuesta a retroceder  casilleros, no quería, y no podía hacerse para atrás, había decidido disfrutar cada momento y dejar que el destino acomode las cosas, al fin y al cabo, no faltaba mucho para que la realidad caiga sobre ellos, y si lo que estaba viviendo era un sueño, elegía disfrutarlo hasta que alguien la despierte. Una vez terminado el postre, tomo un baño, se relajó mientras escuchaba las más románticas canciones de su interprete favorito, y para no dejar que los pensamientos negativos la invadan, empezó a recordar la corta, pero muy intensa historia de amor que ocupaba gran parte de su vida en este momento. Estaba tan relajada que sin darse cuenta, se quedó dormida en el Jacuzzi.

martes, 15 de enero de 2013

Capítulo 14: Un día complicado.


Angélica y Federico escuchaban con mucha atención lo que Mauricio decía, sin hacer acotaciones ni gestos. Por el momento no había mencionado a Angélica, solo contaba de su lujoso departamento en Moscú y su auto último modelo, ni siquiera hacía referencia al futbol. – “Bueno, al parecer no va a hablar de mí, asique me voy a…” Angélica no pudo terminar la frase, porque antes de poder hacerlo, se quedó callada al escuchar que el conductor del programa decía su nombre. – “¿Es verdad que intentaste seducir a Angélica?” había preguntado el hombre. – “No, nada que ver, esa chica está mal de la cabeza, es mentirosa y hace todo para figurar en los medios, como no tiene talento usa este tipo de cosas para que la tengan en cuenta. Bueno, entre otras cositas que hace claramente.” Respondió Mauricio. Angélica estaba seria, Federico movía la pierna, era un símbolo de nervios, o de enojo quizá. Ambos estaban muy concentrados, como esperando lo peor para poder acotar algo. Y eso no tardó mucho en llegar. Cuando el conductor hizo referencia al comentario ‘Entre otras cositas que hace’ que había hecho Mauricio, y le pidió que explicara lo que quiso decir con eso, él y su novia, quien avalaba y sonreía ante cada comentario de su pareja, se miraron y sonrieron maliciosamente. – “Todos sabemos lo que se dice de esta chica en los medios.” Dijo Mauricio. – “Es una chica muy fácil, por eso no es mi tipo. Igual parece que ya consiguió un boludo con quien divertirse, siempre está buscando tipos, era obvio que iba a encontrar uno algún día.” Apenas Mauricio termino de decir esto, Federico se levantó rápidamente, dejando caer los almohadones, el celular y las bolsas, y camino velozmente hacia la puerta, Angélica totalmente desconcertada se levantó y dijo – “¿Vos crees lo que está diciendo este tipo?” Federico caminaba hacia la puerta de salida. – “¿Me estas cargando?” gritaba ella, casi al borde del llanto. Federico se dio vuelta y dijo muy serio y casi sin paciencia. – “Basta! Deja de desconfiar de mi! Te dije mil veces que no tengo dudas. Sos vos la que pone excusas e insiste todo el tiempo con lo mismo.” Ella rompió en llanto. – “Te levantaste enojado, sin decir nada, muy sacado y dispuesto a irte sin hacer comentarios. ¿Qué tengo que pensar?” respondió ella. – “No te dije nada, porque si te cuento a donde voy y lo que voy a hacer no me lo vas a permitir.” Concluyo Federico y salió de la casa. Angelica se quedo inmóvil. A los pocos segundos de haber salido, Federico volvió a entrar, camino rápido hacia ella, la abrazo y dijo. – “No llores, no es con vos, voy a arreglar esto y te vengo a buscar.” Le dio un beso y volvió a caminar hacia la salida. – “¿Qué?” dijo ella. – “¿A dónde vas?” preguntaba. -“¿Qué vas a hacer?” insistía, pero Federico ya había puesto el auto en marcha. Ella entro corriendo a la casa, tomo su cartera y salió disparada hacia su auto.
Federico estaba desbordado por la furia que sentía, estaba dispuesto a enfrentar a Mauricio pase lo que pase, no pensaba ni en las repercusiones, ni en las consecuencias, sentía tanta ira que no controlaba su mente, a pesar de ser una persona muy tranquila, un hombre absolutamente pacífico y pensante, se estaba dejando llevar por los impulsos. Conocía la ciudad de Carlos Paz más que a la palma de su mano, y no fue difícil para él reconocer el lugar desde el cual Mauricio y su novia hacían la nota para ese programa, y allí se dirigía sin saber muy bien que iba a hacer, solo con la certeza de que algo iba a hacer.
Angélica manejaba muy nerviosa, trataba de recordar con detalles lo que su amigo Sergio le había dicho, había mencionado el lugar desde el cual iban a hablar Aida y su novio, pero no podía recordarlo. El hecho de saber que Federico si lo sabía, y estaba en camino, la ponía mas nerviosa, pero al fin logro recordarlo. Camino al lugar se preguntaba si Federico ya había llegado, si todavía estaba a tiempo de detenerlo, tal vez no tenía intenciones de hacer algo malo, y lo mejor sería dejarlo actuar, pero ella sabía que por más voluntad que Federico ponga para aclarar las cosas, Mauricio iba a hacer hasta lo imposible para sacarlo de sus casillas y difundir rumores falsos en los medios de comunicación, porque era así como esa pareja se manejaba.
Federico ya había llegado al lugar, era un lugar muy exclusivo con piscina y actividades al aire libre. Se había olvidado por completo que era su cumpleaños, y estaba dispuesto a quedarse ahí, hasta que salga Mauricio. Una vez pasados más de quince minutos, Angélica llegaba al lugar, estacionaba el auto como podía y se bajaba rápidamente. Cuando encaraba camino hacia la entrada del sitio, noto que Federico aún estaba en el auto, ya que tenía el vidrio bajo, y se acercó lentamente, él no se había percatado de su llegada, lo noto recién cuando ella se arrimó a la ventanilla. – “Decime que no hiciste nada” dijo ella. – “Todavía no.” Respondió él. – “¿Qué haces acá?” continuo. Ella dio la vuelta para subirse al asiento del acompañante, Federico le abrió la puerta desde adentro. – “Vine a impedir que hagas una locura.” Respondió una vez dentro del auto. Federico lanzo una carcajada. – “No voy a hacer nada malo, confieso que venía muy enojado, con ganas de acomodarle las ideas a este tipo, pero no vale la pena, la violencia no nos lleva a nada, yo lo único que quiero es que deje de hablar pavadas y que se comporte como hombre, por este tipo de exhibiciones ridículas debe ser que no lo quieren en ningún club, nunca destacado como futbolista, va buscando un lugar donde perdurar, pero muy bien no le va.” Dijo muy serio. – “Yo no te imaginaba agrediéndolo, sos un amor, un dulce de leche.” Dijo ella. - “No hagas trompita porque me dan muchas ganas de besarte.” Respondió él. – “¿Y qué te detiene?” pregunto ella muy seductora. – “Que voy a perder la concentración, y no me voy a dar cuenta si sale Mauricio.” Respondió él. – “No sirve de nada que hables con ese tipo, lo único que vas a lograr es darle más motivos para hablar, aparte es tu cumpleaños, tenés que disfrutarlo por favor.” Dijo Angélica con tono de súplica. – “Ay seguís haciendo trompita, me matas.” Respondió él. – “No puedo dejar pasar esto.” Insistió. – “Por favor.” Dijo ella. Federico iba a responder pero su teléfono comenzó a sonar, era su hermana mayor, Julia, quien llamaba. – “Hola Julia!” dijo él. Al parecer su hermana tenía algo largo que contarle porque Federico se quedó en silencio más de un minuto. Luego dijo. – “Voy para allá.” Y corto el teléfono muy serio. Antes de que Angélica pueda preguntar qué había sucedido, él dijo. – “Parece que mi hermanita está mal, algo paso y me voy a fijar qué…” respiro profundo y continuo.  – “Yo sabía que estaba rara, espero que el noviecito tonto que tiene no le haya hecho nada porque hace mucho tiempo está sumando puntos en contra.” Angélica abrió la puerta del auto. – “Anda tranquilo, yo voy a dejar el auto en casa, después me tomo un remisse y voy para allá.” Dijo, le dio un beso de despedida, se bajó, y antes de cerrar la puerta agrego. – “Tanquilizate.”
Federico arranco rápidamente al auto una vez que ella se bajó, y a los pocos minutos llego al hotel. Subió rápido las escaleras y se dirigió a la habitación de su hermana. Golpeo durante unos minutos, pero como nadie respondía decidió entrar. Apenas abrió la puerta vio a su hermana recostada, rodeada de pañuelos y con los ojos hinchados.

lunes, 14 de enero de 2013

Capítulo 13: El amor es lo que importa.


Angélica estaba muy seria, como nunca antes la había visto Federico. Sin embargo no se sentía nervioso ni con miedo de lo que pueda decirle. Ella lo miraba fijamente, como esperando que haga algún comentario,  pero él no decía nada, entonces respiro profundo y comenzó a hablar: - “Mas allá de que intente disimular, la situación por la que pase hace un rato me puso muy mal, por ahí a vos te parece que no, pero a mí me costó mucho darte una oportunidad, dármela a mí misma… Y no quiero sufrir, no quiero pasarla mal…” Federico abrió la boca para hablar, pero Angélica lo interrumpió y continuó. – “Ya sé que no fue tu culpa, yo confío en vos, desde la primera vez que te vi, supe que no me ibas a fallar nunca, pero es difícil, pasan muchas cosas, mucha gente, mucha exposición, y tarde o temprano eso nos va a afectar, a vos más que a mí, porque sé que no te gusta nada todo esto.” A Angélica le temblaba la voz, él la miraba sin decir nada. – “Con vos me pasa algo muy fuerte, siento que el tiempo nos corre, por un lado soy consciente de que hace poco empezó todo esto, pero mi corazón me dice otra cosa, es como si nos conociéramos hace años, pero está mal lo que hacemos…” Federico interrumpió. – “Yo no soy un chamuyero, ni te creas que me gusta usar frases tan trilladas y comunes, pero desde el día en que te vi por primera vez, desde el momento en que te escuche hablar, desde la primera vez que sentí tus besos, supe que quería estar toda la vida con vos.” Angélica, con los ojos llenos de lágrimas dijo: - “No es tan fácil, eso decís ahora, pero cuando tengas que contestar preguntas a la prensa, cuando aparezcan rumores, mentiras… Ahí te vas a arrepentir, y el amor, o lo que sea que sientas se va a ir, y la que va a quedar mal soy yo.” Federico suspiro muy profundamente y respondió. – “No subestimo para nada lo que me decís, lo entiendo perfectamente, pero no los considero motivos suficientes para alejarme de vos, y quiero que entiendas algo, mientras yo sepa quién sos, nada de lo que digan, nada de lo que hagan, ni siquiera tus propios miedos, me van a alejar de vos.” Ella trataba de contenerse para no llorar, pero las lágrimas le caían solas. – “Yo no quiero que te alejes de mí.” Dijo. – “No está en mis planes hacerlo, te quiero conmigo y voy a pelear por eso, pase lo que pase, y no llores más, quiero que sonrías, no me hagas trompita porque me matas. ” Respondió Federico mientras le secaba las lágrimas. – “Esa chica de hoy…” Dijo Angélica, él se rio y ella se cruzó de brazos. – “¡No te rías! ¿Era tu novia?” continuo. – “No, novia no era.” Respondió Federico. – “¿Y entonces que era?” Pregunto ella. Federico sonreía. – “Digamos que éramos algo, pero nada importante, ya paso.” Dijo, y se levantó. – “¿Podemos disfrutar el día en vez de pensar tanto?” continuo. – “Voy a dejar el tema ahí, solo porque es tu cumpleaños. Pero mañana seguimos eh.” Dijo ella. Federico le tendió la mano, Angélica la tomo y se levantó. – “Te voy a dar el regalo” dijo ella, hablándole tan cerca que sus labios se rozaban. - “¿Ahora?” pregunto él. Se miraban con una seducción muy particular. – “Si, lo voy a buscar ¿Me esperas?” dijo ella. – “Toda la vida.” Respondió él. Ella sonrió, le soltó la mano y se dio vuelta para irse, pero apenas dio el primer paso, Federico volvió a tomarla de la mano, y ella sin resistirse, volvió a mirarlo. – “Él regalo puede esperar un poco más.” Dijo él. Angélica cruzo sus brazos alrededor del cuello de él y se besaron por un rato bastante largo.
Ambos celulares comenzaron a sonar, primero el de ella, quien lo ignoro por completo, y luego el de él, quien le dio menos importancia aun. Pero los aparatos insistían en sonar, y muy fastidiosos por la interrupción decidieron atender las llamadas. Cuando Angélica quiso responder, la persona que la llamaba había cortado, en cambio Federico si llego a tiempo. – “¿Qué pasa hermanita?” dijo. Y a los pocos segundos contesto. – “Si, pero ¿Paso algo?”. Escuchaba muy atento a Margarita y finalmente pregunto. - ¿Segura que está todo bien?” al parecer, la respuesta de su hermana había sido afirmativa porque Federico dijo. – “No te creo mucho, me llamas veinte veces, estas rara y sé que algo me ocultas.” Angélica apoyo la cabeza en el pecho de Federico mientras él hablaba. – “Esta bien, cualquier cosa llamame. De todos modos en un rato voy.” Concluyo, y corto el teléfono. – “¿Paso algo?” pregunto ella. Federico le beso la frente y dijo: - “No lo sé, mi hermana esta rara, me dice que no, pero yo creo que paso algo.” – “¿Querés ir para allá?” le pregunto Angélica. – “Vos venís conmigo si me voy.” Respondió Federico.  Ella sonrió, pero antes de decir algo, su teléfono comenzó a sonar, y esta vez no espero para atender. – “!Sergio! ¿Todo bien?” dijo. Federico le acariciaba el pelo. – “¿Va a hablar de mi?” pregunto. La cara le había cambiado completamente. – “¿Qué le pasa a ese tipo?” dijo muy alterada. Federico le pregunto por lo bajo. – “¿Qué paso?”. Ella le hizo una seña con la mano de que espere, y dijo. – “Esta bien Sergio, gracias por avisarme. Cualquier cosa te llamo.” Corto el teléfono muy enojada, se sentó, se puso las manos en la cara y comenzó a respirar profundamente. Federico se sentó a su lado. – “¿Qué paso?” pregunto. – “Era Sergio, un amigo periodista, trabaja en el programa ‘Primicias’ y me llamo para decirme que hoy iba a salir en un móvil del programa, Mauricio, y seguro va a hablar de mí.” Respondió ella. Él la abrazo fuerte, y mientras le acariciaba la cara, Angélica agrego. – “Estoy cansada de que se metan conmigo. Es lo único que hacen él y su novia.” – “¿A qué se debe tanta bronca?” pregunto Federico. – “En una revista hicieron una nota, en la cual acotaron muy superficialmente y sin mala onda, que Mauricio había intentado seducirme, antes que a Aida. Desde ese momento no me deja en paz.” Respondió Angélica. – “¿Y es verdad?” pregunto él. – “¿Qué intento seducirme? Si, pero fue hace mucho. ¿Por qué?” dijo ella. Federico volvió a formular una pregunta. – “¿Y paso algo entre ustedes?” Angélica sonrió, pero él no la veía. – “Si, estuvimos a punto de casarnos.” Dijo, e inmediatamente lo miro. Federico no contesto, agarro su celular y comenzó a girarlo entre las manos. Ella comenzó a reírse, lo abrazo, le dio un beso y dijo. – “Nunca paso nada entre Mauricio y yo, no es mi tipo.” Federico la miro serio. – “Era una bromita.” Agrego ella, con cara de inocente y voz muy dulce. – “Menos mal que era una broma.” Dijo él. – “¿Y si era verdad me ibas a dejar?” preguntó ella. – “No, no te vas a deshacer de mi tan fácilmente.” Respondió Federico. Ella sonrió. – “Bueno, paso rápido la mañana ¿Vamos a comer?” dijo él. – “Si, pero comemos acá y te cocino yo.” Respondió ella. – “Bueno, como vos quieras reina, sos la que manda.” Dijo Federico. Angélica hizo un gesto de aprobación y luego dijo. – “Voy a buscar tu regalo.” Salió de la cocina, y Federico aprovecho el momento para responder todos los mensajes de cumpleaños que había recibido e ignorado. Angélica volvió con tres bolsas en la mano, y cuando Federico levanto la cabeza dijo: - “Recién estoy conociendo tus gustos, asique si no te gustan no te preocupes.” – “A ver.” Respondió él. Ella le dio los regalos y una vez mas le dijo. – “Feliz cumpleaños.”
Entre camisas y un reloj pulsera muy moderno, Federico sonreía y agradecía cada regalo con besos y abrazos. Los minutos pasaban rápido, pero estaban tan relajados que no notaban el paso del tiempo, o quizá elegian no hacerlo.
Una vez más habían perdido noción de espacio y tiempo dejándose envolver en un intenso y profundo beso. Esta vez, no había terceros que interrumpan, pero fue Angélica quien corto el ambiente. – “Tengo que cocinar porque ya es tarde.” Dijo. – “¿Tarde para qué?” dijo Federico, y volvió a besarla. Esta vez volvió a ser un teléfono el encargado de interrumpirlos. – “Atende, es tu cumpleaños!” dijo ella. Federico respondió a la corta llamada de un amigo del pueblo, mientras ella prendía la televisión. – “Como paso la mañana che.” Dijo Federico, quien después de cortar el teléfono, miro la hora en la pantalla de la TV. – “Si, así es.” dijo Angélica, subió el volumen de la TV y dijo. – “Ahí esta Mauricio.” Los dos se quedaron en silencio.

martes, 8 de enero de 2013

Capítulo 12: Un cumpleaños feliz.


Era una noche cálida y estrellada en Villa Carlos Paz, en el hotel más lujoso de la ciudad, un grupo de jóvenes ocupaba una larga mesa junto a la enorme piscina. En pocas horas, Federico cumpliría 27 años, y sus íntimos amigos, junto a su hermana, acompañada por el novio, se lo festejarían. – “Julián, ocúpate de todo que voy a buscar a mi hermano”. Dijo Margarita. Julián, gran amigo de Federico, respondió. – “Está bien. No te preocupes”. La joven inmediatamente fue hacia la habitación de su hermano, pero antes de golpear la puerta, se quedó en silencio como si hubiese adivinado  lo que sucedía del otro lado. – “Me encantaría saber que es ese regalo tan especial que tenés para mi.” Decía Federico con voz seductora. Y luego reía. - “Me están esperando para comer, pero no quiero cortarte.” Seguía, Margarita del otro lado de la puerta contenía la risa. – “Bueno no hagamos el juego tonto de discutir quien corta porque sería mucho.” Decía Federico y reía. Margarita no se contuvo más y golpeo la puerta. Cuando su hermano abrió la puerta, ella tenia una sonrisa de oreja a oreja. Federico dijo:  - “Bueno linda, ahora si te tengo que dejar, lamentablemente.” Dijo él. Sonrió un momento mientras escuchaba la respuesta, y apenas corto el teléfono, pregunto: - “¿Hace cuánto estas ahí?” Su hermana comenzó a reírse y entre carcajadas dijo. – “Solo escuche lo último, no soy chusma.” Y sin darle tiempo a su hermano de retrucar algo agrego. - “Ya llegaron los chicos ¿Vamos?”. Federico suspiro profundamente y señalo la puerta, invitando a su hermana a salir.
Federico saludo a sus amigos, estaban allí los mas íntimos, Julián, Leandro y Ezequiel. También estaba Fabián, novio de Margarita, pero a él lo ignoro por completo, y se sentó.  Fabián se quedó mirándolo fijamente. Pero cuando Federico le clavo la vista, el muchacho bajo la cabeza y se sentó.
Habia sido una cena muy amena, risas y anécdotas acapararon la reunión hasta que llego la hora del festejo. A las 00 horas del 20 de Diciembre, todos le cantaron el feliz cumpleaños a Federico y brindaron junto a él. – “Una lástima que tu chica no haya venido.” Dijo Leandro. Pero Federico no le prestó atención. Su mirada estaba fija en la pantalla de su celular, una plena sonrisa iluminaba su cara y leía una y otra vez el mensaje ‘Muy feliz cumple bombon, te deseo mucha felicidad y espero que todos tus deseos se hagan realidad. En unas horitas te doy mi regalo. Besitos dulces para vos’. - “Me parece que Julieta le acaba de mandar un mensajito romántico a Romeo”. Dijo Ezequiel. Julián se aclaró la garganta y dijo. – “Y todo gracias a mi, me debes la vida Fede.” Todos rieron, Federico respondió. – “No me hagas acordar porque me vuelven las ganas de matarte.” – “O de matarla a besos a la rubia.” Contesto Julián. Volvieron a reír. La charla continúo por un rato y luego todos fueron a dormir.
Federico dormía profundamente, parecía imposible que algo pueda despertarlo. Sin embargo, apenas alguien toco suavemente la puerta de la habitación, él hombre abrió los ojos. Sin decir nada y lentamente se levantó de la cama y abrió la puerta. No había nadie allí, pero en el suelo, una bandeja con un desayuno completo y una carta lo esperaban. La carta estaba perfumada, y con una notable letra de mujer decía ‘Que tengas el mejor de los cumpleaños mi amor.’ Federico sonrió, tomo un sorbo de jugo de naranja y antes de agarrar su celular voluntariamente, éste sonó. Era un mensaje de Angelica que decía ‘Lindo te espero en 20 minutos en el bufet del hotel. Besitos.’ Federico se apresuró a desayunar y luego tomo una ducha, se cambió y bajo a esperarla. Angelica intentaba pasar desapercibida entre la gente, pero muchos la descubrían y automáticamente pedían fotos y autógrafos. Cuando al fin pudo sentarse, miro hacia la puerta, allí aparecía Federico, que al verla se quedó sonriendo. De repente, una mujer alta, de pelo oscuro y muy bella lo tomo del brazo y lo beso sin decir nada. Angelica se levantó y camino rápidamente hasta donde estaban la mujer y Federico. Él se había quedado inmóvil, absolutamente sorprendido, y titubeando dijo – “¿E… estás loca?” La joven lo abrazo y respondió. – “ ¿Te gusto el desayuno que te mande?” Federico no respondió, miro a Angelica que se dispuso a irse, y la siguió. – “No te vayas Angie, no es lo que pensas!” sin dejar de caminar, ella respondió: - “Feliz cumpleaños, seguro la vas a pasar bien.” Federico corrió y se puso delante de ella para impedirle el paso. – “Esto tiene una explicación! Y la vamos a averiguar juntos porque yo tampoco la ser.” Dijo y la tomo de la mano. – “Pamela, vení por favor.” Dijo muy serio a la joven que lo había besado, la muchacha se acercó sonriendo. – “Veo que no soy la única.” Dijo. Angelica la miraba fijamente. – “¿Qué decis?” dijo él, a quien se le comenzaba a notar el enojo. – “¿Te volviste loca? Nosotros no somos nada hace mucho.” Continuo. – “Siempre decis eso, y nunca te pones así por un besito. ¿Tu nuevo pasatiempo es muy celosa?” ironizo Pamela. – “¿Perdón?” dijo Angelica enfurecida. – “Mira Pamela, esto te lo aclare hace mucho, vos y yo no somos nada, y te voy a pedir que lo de hoy no se repita, y que no le faltes el respeto a Angelica.” Pamela los miro y muy enojada se fue del lugar. Federico miro a Angelica con gesto de súplica, ella no dijo nada. – “Nadie noto lo que paso. Estaban mirándote a vos y ni se fijaron en mí.” Dijo él. – “Aparentemente...” Respondió ella. – “Feliz cumpleaños.” Agrego. – “Gracias princesa.” Respondió él. Le acaricio la cara e intento darle un beso, pero ella le corrió la cara. – “Están todos mirándonos.” Dijo. – “Somos el tema del momento linda, un beso no cambiaría la noticia, y es mi cumpleaños!” contesto Federico. Y sin darle tiempo a decir algo más, la beso. Si bien la gente tomaba fotos disimuladamente desde hacía rato, en ese momento nadie se esforzó por ocultarlo y varios flashes rodearon a la pareja. Angelica se había puesto muy colorada, y aunque Federico intentaba ocultarlo, también estaba muy nervioso. Sin darse cuenta, ambos comenzaron a caminar hacia el parque del lujoso hotel. – “Pensaba desayunar con vos, pero ya te debes haber llenado con lo que te regalo esa chica, y de paso un beso.” Dijo Angélica. – “Bueno, podemos desayunar igual, todavía no me llene.” Dijo Federico sonriendo. – “No, se me paso el hambre, aparte ni loca entro de nuevo ahí.” Respondió ella. – “Vamos a mi casa.” Agrego. - “Bueno, si me lo decís así…” respondió Federico riéndose. Angelica al fin había sonreído. – “Sos terrible!” dijo. - “Vos me pones así.” Respondió él. Los dos salieron del hotel, con la esperanza de que nadie los detenga, pero no fue así, dos periodistas hacían guardia en la entrada. No había preguntas nuevas, solo una que no habían realizado anteriormente, y fue. – “¿Durmieron juntos?”. Federico no contesto. – “No, vine a desayunar con él, nada mas.” Dijo ella. Y subió al auto. – “Estamos un poco apurados chicos, gracias.” Continuo. Federico seguía sin hablar. – “Feliz cumpleaños.” Le dijo uno de los noteros. – “Gracias.” Respondió, y subió al auto.
La casa donde vivía Angie quedaba bastante cerca del hotel donde se hospedaba Fede. Por lo tanto en pocos minutos llegaron, en el poco tiempo de viaje solo charlaron de cómo había comenzado él su cumpleaños junto a sus amigos y su hermana, en ningún momento hablaron de lo sucedido con Pamela, pero era un tema que Angelica no iba a dejar pasar, y Federico lo sabía. Ya estaban tranquilos, a salvo de la prensa y de la gente. Ella preparaba café y tostadas y él contestaba mensajes de cumpleaños. Cada saludo que recibía, le comentaba a Angie de quien era. Una vez servido el desayuno, el segundo del día para él, se sentaron, y ella dijo. - “Ahora si vamos a hablar del gatito que tenés como ex.”