Angélica y Federico
escuchaban con mucha atención lo que Mauricio decía, sin hacer acotaciones ni
gestos. Por el momento no había mencionado a Angélica, solo contaba de su
lujoso departamento en Moscú y su auto último modelo, ni siquiera hacía
referencia al futbol. – “Bueno, al parecer no va a hablar de mí, asique me voy
a…” Angélica no pudo terminar la frase, porque antes de poder hacerlo, se quedó
callada al escuchar que el conductor del programa decía su nombre. – “¿Es
verdad que intentaste seducir a Angélica?” había preguntado el hombre. – “No,
nada que ver, esa chica está mal de la cabeza, es mentirosa y hace todo para
figurar en los medios, como no tiene talento usa este tipo de cosas para que la
tengan en cuenta. Bueno, entre otras cositas que hace claramente.” Respondió Mauricio.
Angélica estaba seria, Federico movía la pierna, era un símbolo de nervios, o
de enojo quizá. Ambos estaban muy concentrados, como esperando lo peor para
poder acotar algo. Y eso no tardó mucho en llegar. Cuando el conductor hizo
referencia al comentario ‘Entre otras cositas que hace’ que había hecho
Mauricio, y le pidió que explicara lo que quiso decir con eso, él y su novia,
quien avalaba y sonreía ante cada comentario de su pareja, se miraron y sonrieron
maliciosamente. – “Todos sabemos lo que se dice de esta chica en los medios.” Dijo
Mauricio. – “Es una chica muy fácil, por eso no es mi tipo. Igual parece que ya
consiguió un boludo con quien divertirse, siempre está buscando tipos, era
obvio que iba a encontrar uno algún día.” Apenas Mauricio termino de decir
esto, Federico se levantó rápidamente, dejando caer los almohadones, el celular
y las bolsas, y camino velozmente hacia la puerta, Angélica totalmente
desconcertada se levantó y dijo – “¿Vos crees lo que está diciendo este tipo?”
Federico caminaba hacia la puerta de salida. – “¿Me estas cargando?” gritaba
ella, casi al borde del llanto. Federico se dio vuelta y dijo muy serio y casi
sin paciencia. – “Basta! Deja de desconfiar de mi! Te dije mil veces que no
tengo dudas. Sos vos la que pone excusas e insiste todo el tiempo con lo mismo.”
Ella rompió en llanto. – “Te levantaste enojado, sin decir nada, muy sacado y
dispuesto a irte sin hacer comentarios. ¿Qué tengo que pensar?” respondió ella.
– “No te dije nada, porque si te cuento a donde voy y lo que voy a hacer no me
lo vas a permitir.” Concluyo Federico y salió de la casa. Angelica se quedo inmóvil.
A los pocos segundos de haber salido, Federico volvió a entrar, camino rápido hacia
ella, la abrazo y dijo. – “No llores, no es con vos, voy a arreglar esto y te
vengo a buscar.” Le dio un beso y volvió a caminar hacia la salida. – “¿Qué?”
dijo ella. – “¿A dónde vas?” preguntaba. -“¿Qué vas a hacer?” insistía, pero
Federico ya había puesto el auto en marcha. Ella entro corriendo a la casa,
tomo su cartera y salió disparada hacia su auto.
Federico estaba
desbordado por la furia que sentía, estaba dispuesto a enfrentar a Mauricio
pase lo que pase, no pensaba ni en las repercusiones, ni en las consecuencias, sentía
tanta ira que no controlaba su mente, a pesar de ser una persona muy tranquila,
un hombre absolutamente pacífico y pensante, se estaba dejando llevar por los
impulsos. Conocía la ciudad de Carlos Paz más que a la palma de su mano, y no
fue difícil para él reconocer el lugar desde el cual Mauricio y su novia hacían
la nota para ese programa, y allí se dirigía sin saber muy bien que iba a hacer,
solo con la certeza de que algo iba a hacer.
Angélica manejaba muy
nerviosa, trataba de recordar con detalles lo que su amigo Sergio le había dicho,
había mencionado el lugar desde el cual iban a hablar Aida y su novio, pero no podía
recordarlo. El hecho de saber que Federico si lo sabía, y estaba en camino, la ponía
mas nerviosa, pero al fin logro recordarlo. Camino al lugar se preguntaba si
Federico ya había llegado, si todavía estaba a tiempo de detenerlo, tal vez no tenía
intenciones de hacer algo malo, y lo mejor sería dejarlo actuar, pero ella sabía
que por más voluntad que Federico ponga para aclarar las cosas, Mauricio iba a
hacer hasta lo imposible para sacarlo de sus casillas y difundir rumores falsos
en los medios de comunicación, porque era así como esa pareja se manejaba.
Federico ya había llegado
al lugar, era un lugar muy exclusivo con piscina y actividades al aire libre.
Se había olvidado por completo que era su cumpleaños, y estaba dispuesto a
quedarse ahí, hasta que salga Mauricio. Una vez pasados más de quince minutos,
Angélica llegaba al lugar, estacionaba el auto como podía y se bajaba rápidamente.
Cuando encaraba camino hacia la entrada del sitio, noto que Federico aún estaba
en el auto, ya que tenía el vidrio bajo, y se acercó lentamente, él no se había
percatado de su llegada, lo noto recién cuando ella se arrimó a la ventanilla. –
“Decime que no hiciste nada” dijo ella. – “Todavía no.” Respondió él. – “¿Qué haces
acá?” continuo. Ella dio la vuelta para subirse al asiento del acompañante,
Federico le abrió la puerta desde adentro. – “Vine a impedir que hagas una locura.”
Respondió una vez dentro del auto. Federico lanzo una carcajada. – “No voy a
hacer nada malo, confieso que venía muy enojado, con ganas de acomodarle las
ideas a este tipo, pero no vale la pena, la violencia no nos lleva a nada, yo
lo único que quiero es que deje de hablar pavadas y que se comporte como
hombre, por este tipo de exhibiciones ridículas debe ser que no lo quieren en ningún
club, nunca destacado como futbolista, va buscando un lugar donde perdurar,
pero muy bien no le va.” Dijo muy serio. – “Yo no te imaginaba agrediéndolo,
sos un amor, un dulce de leche.” Dijo ella. - “No hagas trompita porque me dan
muchas ganas de besarte.” Respondió él. – “¿Y qué te detiene?” pregunto ella
muy seductora. – “Que voy a perder la concentración, y no me voy a dar cuenta
si sale Mauricio.” Respondió él. – “No sirve de nada que hables con ese tipo,
lo único que vas a lograr es darle más motivos para hablar, aparte es tu
cumpleaños, tenés que disfrutarlo por favor.” Dijo Angélica con tono de súplica.
– “Ay seguís haciendo trompita, me matas.” Respondió él. – “No puedo dejar
pasar esto.” Insistió. – “Por favor.” Dijo ella. Federico iba a responder pero
su teléfono comenzó a sonar, era su hermana mayor, Julia, quien llamaba. – “Hola
Julia!” dijo él. Al parecer su hermana tenía algo largo que contarle porque Federico
se quedó en silencio más de un minuto. Luego dijo. – “Voy para allá.” Y corto
el teléfono muy serio. Antes de que Angélica pueda preguntar qué había sucedido,
él dijo. – “Parece que mi hermanita está mal, algo paso y me voy a fijar qué…”
respiro profundo y continuo. – “Yo sabía
que estaba rara, espero que el noviecito tonto que tiene no le haya hecho nada
porque hace mucho tiempo está sumando puntos en contra.” Angélica abrió la puerta
del auto. – “Anda tranquilo, yo voy a dejar el auto en casa, después me tomo un
remisse y voy para allá.” Dijo, le dio un beso de despedida, se bajó, y antes
de cerrar la puerta agrego. – “Tanquilizate.”
Federico arranco rápidamente
al auto una vez que ella se bajó, y a los pocos minutos llego al hotel. Subió rápido
las escaleras y se dirigió a la habitación de su hermana. Golpeo durante unos
minutos, pero como nadie respondía decidió entrar. Apenas abrió la puerta vio a
su hermana recostada, rodeada de pañuelos y con los ojos hinchados.
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