martes, 15 de enero de 2013

Capítulo 14: Un día complicado.


Angélica y Federico escuchaban con mucha atención lo que Mauricio decía, sin hacer acotaciones ni gestos. Por el momento no había mencionado a Angélica, solo contaba de su lujoso departamento en Moscú y su auto último modelo, ni siquiera hacía referencia al futbol. – “Bueno, al parecer no va a hablar de mí, asique me voy a…” Angélica no pudo terminar la frase, porque antes de poder hacerlo, se quedó callada al escuchar que el conductor del programa decía su nombre. – “¿Es verdad que intentaste seducir a Angélica?” había preguntado el hombre. – “No, nada que ver, esa chica está mal de la cabeza, es mentirosa y hace todo para figurar en los medios, como no tiene talento usa este tipo de cosas para que la tengan en cuenta. Bueno, entre otras cositas que hace claramente.” Respondió Mauricio. Angélica estaba seria, Federico movía la pierna, era un símbolo de nervios, o de enojo quizá. Ambos estaban muy concentrados, como esperando lo peor para poder acotar algo. Y eso no tardó mucho en llegar. Cuando el conductor hizo referencia al comentario ‘Entre otras cositas que hace’ que había hecho Mauricio, y le pidió que explicara lo que quiso decir con eso, él y su novia, quien avalaba y sonreía ante cada comentario de su pareja, se miraron y sonrieron maliciosamente. – “Todos sabemos lo que se dice de esta chica en los medios.” Dijo Mauricio. – “Es una chica muy fácil, por eso no es mi tipo. Igual parece que ya consiguió un boludo con quien divertirse, siempre está buscando tipos, era obvio que iba a encontrar uno algún día.” Apenas Mauricio termino de decir esto, Federico se levantó rápidamente, dejando caer los almohadones, el celular y las bolsas, y camino velozmente hacia la puerta, Angélica totalmente desconcertada se levantó y dijo – “¿Vos crees lo que está diciendo este tipo?” Federico caminaba hacia la puerta de salida. – “¿Me estas cargando?” gritaba ella, casi al borde del llanto. Federico se dio vuelta y dijo muy serio y casi sin paciencia. – “Basta! Deja de desconfiar de mi! Te dije mil veces que no tengo dudas. Sos vos la que pone excusas e insiste todo el tiempo con lo mismo.” Ella rompió en llanto. – “Te levantaste enojado, sin decir nada, muy sacado y dispuesto a irte sin hacer comentarios. ¿Qué tengo que pensar?” respondió ella. – “No te dije nada, porque si te cuento a donde voy y lo que voy a hacer no me lo vas a permitir.” Concluyo Federico y salió de la casa. Angelica se quedo inmóvil. A los pocos segundos de haber salido, Federico volvió a entrar, camino rápido hacia ella, la abrazo y dijo. – “No llores, no es con vos, voy a arreglar esto y te vengo a buscar.” Le dio un beso y volvió a caminar hacia la salida. – “¿Qué?” dijo ella. – “¿A dónde vas?” preguntaba. -“¿Qué vas a hacer?” insistía, pero Federico ya había puesto el auto en marcha. Ella entro corriendo a la casa, tomo su cartera y salió disparada hacia su auto.
Federico estaba desbordado por la furia que sentía, estaba dispuesto a enfrentar a Mauricio pase lo que pase, no pensaba ni en las repercusiones, ni en las consecuencias, sentía tanta ira que no controlaba su mente, a pesar de ser una persona muy tranquila, un hombre absolutamente pacífico y pensante, se estaba dejando llevar por los impulsos. Conocía la ciudad de Carlos Paz más que a la palma de su mano, y no fue difícil para él reconocer el lugar desde el cual Mauricio y su novia hacían la nota para ese programa, y allí se dirigía sin saber muy bien que iba a hacer, solo con la certeza de que algo iba a hacer.
Angélica manejaba muy nerviosa, trataba de recordar con detalles lo que su amigo Sergio le había dicho, había mencionado el lugar desde el cual iban a hablar Aida y su novio, pero no podía recordarlo. El hecho de saber que Federico si lo sabía, y estaba en camino, la ponía mas nerviosa, pero al fin logro recordarlo. Camino al lugar se preguntaba si Federico ya había llegado, si todavía estaba a tiempo de detenerlo, tal vez no tenía intenciones de hacer algo malo, y lo mejor sería dejarlo actuar, pero ella sabía que por más voluntad que Federico ponga para aclarar las cosas, Mauricio iba a hacer hasta lo imposible para sacarlo de sus casillas y difundir rumores falsos en los medios de comunicación, porque era así como esa pareja se manejaba.
Federico ya había llegado al lugar, era un lugar muy exclusivo con piscina y actividades al aire libre. Se había olvidado por completo que era su cumpleaños, y estaba dispuesto a quedarse ahí, hasta que salga Mauricio. Una vez pasados más de quince minutos, Angélica llegaba al lugar, estacionaba el auto como podía y se bajaba rápidamente. Cuando encaraba camino hacia la entrada del sitio, noto que Federico aún estaba en el auto, ya que tenía el vidrio bajo, y se acercó lentamente, él no se había percatado de su llegada, lo noto recién cuando ella se arrimó a la ventanilla. – “Decime que no hiciste nada” dijo ella. – “Todavía no.” Respondió él. – “¿Qué haces acá?” continuo. Ella dio la vuelta para subirse al asiento del acompañante, Federico le abrió la puerta desde adentro. – “Vine a impedir que hagas una locura.” Respondió una vez dentro del auto. Federico lanzo una carcajada. – “No voy a hacer nada malo, confieso que venía muy enojado, con ganas de acomodarle las ideas a este tipo, pero no vale la pena, la violencia no nos lleva a nada, yo lo único que quiero es que deje de hablar pavadas y que se comporte como hombre, por este tipo de exhibiciones ridículas debe ser que no lo quieren en ningún club, nunca destacado como futbolista, va buscando un lugar donde perdurar, pero muy bien no le va.” Dijo muy serio. – “Yo no te imaginaba agrediéndolo, sos un amor, un dulce de leche.” Dijo ella. - “No hagas trompita porque me dan muchas ganas de besarte.” Respondió él. – “¿Y qué te detiene?” pregunto ella muy seductora. – “Que voy a perder la concentración, y no me voy a dar cuenta si sale Mauricio.” Respondió él. – “No sirve de nada que hables con ese tipo, lo único que vas a lograr es darle más motivos para hablar, aparte es tu cumpleaños, tenés que disfrutarlo por favor.” Dijo Angélica con tono de súplica. – “Ay seguís haciendo trompita, me matas.” Respondió él. – “No puedo dejar pasar esto.” Insistió. – “Por favor.” Dijo ella. Federico iba a responder pero su teléfono comenzó a sonar, era su hermana mayor, Julia, quien llamaba. – “Hola Julia!” dijo él. Al parecer su hermana tenía algo largo que contarle porque Federico se quedó en silencio más de un minuto. Luego dijo. – “Voy para allá.” Y corto el teléfono muy serio. Antes de que Angélica pueda preguntar qué había sucedido, él dijo. – “Parece que mi hermanita está mal, algo paso y me voy a fijar qué…” respiro profundo y continuo.  – “Yo sabía que estaba rara, espero que el noviecito tonto que tiene no le haya hecho nada porque hace mucho tiempo está sumando puntos en contra.” Angélica abrió la puerta del auto. – “Anda tranquilo, yo voy a dejar el auto en casa, después me tomo un remisse y voy para allá.” Dijo, le dio un beso de despedida, se bajó, y antes de cerrar la puerta agrego. – “Tanquilizate.”
Federico arranco rápidamente al auto una vez que ella se bajó, y a los pocos minutos llego al hotel. Subió rápido las escaleras y se dirigió a la habitación de su hermana. Golpeo durante unos minutos, pero como nadie respondía decidió entrar. Apenas abrió la puerta vio a su hermana recostada, rodeada de pañuelos y con los ojos hinchados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario