lunes, 14 de enero de 2013

Capítulo 13: El amor es lo que importa.


Angélica estaba muy seria, como nunca antes la había visto Federico. Sin embargo no se sentía nervioso ni con miedo de lo que pueda decirle. Ella lo miraba fijamente, como esperando que haga algún comentario,  pero él no decía nada, entonces respiro profundo y comenzó a hablar: - “Mas allá de que intente disimular, la situación por la que pase hace un rato me puso muy mal, por ahí a vos te parece que no, pero a mí me costó mucho darte una oportunidad, dármela a mí misma… Y no quiero sufrir, no quiero pasarla mal…” Federico abrió la boca para hablar, pero Angélica lo interrumpió y continuó. – “Ya sé que no fue tu culpa, yo confío en vos, desde la primera vez que te vi, supe que no me ibas a fallar nunca, pero es difícil, pasan muchas cosas, mucha gente, mucha exposición, y tarde o temprano eso nos va a afectar, a vos más que a mí, porque sé que no te gusta nada todo esto.” A Angélica le temblaba la voz, él la miraba sin decir nada. – “Con vos me pasa algo muy fuerte, siento que el tiempo nos corre, por un lado soy consciente de que hace poco empezó todo esto, pero mi corazón me dice otra cosa, es como si nos conociéramos hace años, pero está mal lo que hacemos…” Federico interrumpió. – “Yo no soy un chamuyero, ni te creas que me gusta usar frases tan trilladas y comunes, pero desde el día en que te vi por primera vez, desde el momento en que te escuche hablar, desde la primera vez que sentí tus besos, supe que quería estar toda la vida con vos.” Angélica, con los ojos llenos de lágrimas dijo: - “No es tan fácil, eso decís ahora, pero cuando tengas que contestar preguntas a la prensa, cuando aparezcan rumores, mentiras… Ahí te vas a arrepentir, y el amor, o lo que sea que sientas se va a ir, y la que va a quedar mal soy yo.” Federico suspiro muy profundamente y respondió. – “No subestimo para nada lo que me decís, lo entiendo perfectamente, pero no los considero motivos suficientes para alejarme de vos, y quiero que entiendas algo, mientras yo sepa quién sos, nada de lo que digan, nada de lo que hagan, ni siquiera tus propios miedos, me van a alejar de vos.” Ella trataba de contenerse para no llorar, pero las lágrimas le caían solas. – “Yo no quiero que te alejes de mí.” Dijo. – “No está en mis planes hacerlo, te quiero conmigo y voy a pelear por eso, pase lo que pase, y no llores más, quiero que sonrías, no me hagas trompita porque me matas. ” Respondió Federico mientras le secaba las lágrimas. – “Esa chica de hoy…” Dijo Angélica, él se rio y ella se cruzó de brazos. – “¡No te rías! ¿Era tu novia?” continuo. – “No, novia no era.” Respondió Federico. – “¿Y entonces que era?” Pregunto ella. Federico sonreía. – “Digamos que éramos algo, pero nada importante, ya paso.” Dijo, y se levantó. – “¿Podemos disfrutar el día en vez de pensar tanto?” continuo. – “Voy a dejar el tema ahí, solo porque es tu cumpleaños. Pero mañana seguimos eh.” Dijo ella. Federico le tendió la mano, Angélica la tomo y se levantó. – “Te voy a dar el regalo” dijo ella, hablándole tan cerca que sus labios se rozaban. - “¿Ahora?” pregunto él. Se miraban con una seducción muy particular. – “Si, lo voy a buscar ¿Me esperas?” dijo ella. – “Toda la vida.” Respondió él. Ella sonrió, le soltó la mano y se dio vuelta para irse, pero apenas dio el primer paso, Federico volvió a tomarla de la mano, y ella sin resistirse, volvió a mirarlo. – “Él regalo puede esperar un poco más.” Dijo él. Angélica cruzo sus brazos alrededor del cuello de él y se besaron por un rato bastante largo.
Ambos celulares comenzaron a sonar, primero el de ella, quien lo ignoro por completo, y luego el de él, quien le dio menos importancia aun. Pero los aparatos insistían en sonar, y muy fastidiosos por la interrupción decidieron atender las llamadas. Cuando Angélica quiso responder, la persona que la llamaba había cortado, en cambio Federico si llego a tiempo. – “¿Qué pasa hermanita?” dijo. Y a los pocos segundos contesto. – “Si, pero ¿Paso algo?”. Escuchaba muy atento a Margarita y finalmente pregunto. - ¿Segura que está todo bien?” al parecer, la respuesta de su hermana había sido afirmativa porque Federico dijo. – “No te creo mucho, me llamas veinte veces, estas rara y sé que algo me ocultas.” Angélica apoyo la cabeza en el pecho de Federico mientras él hablaba. – “Esta bien, cualquier cosa llamame. De todos modos en un rato voy.” Concluyo, y corto el teléfono. – “¿Paso algo?” pregunto ella. Federico le beso la frente y dijo: - “No lo sé, mi hermana esta rara, me dice que no, pero yo creo que paso algo.” – “¿Querés ir para allá?” le pregunto Angélica. – “Vos venís conmigo si me voy.” Respondió Federico.  Ella sonrió, pero antes de decir algo, su teléfono comenzó a sonar, y esta vez no espero para atender. – “!Sergio! ¿Todo bien?” dijo. Federico le acariciaba el pelo. – “¿Va a hablar de mi?” pregunto. La cara le había cambiado completamente. – “¿Qué le pasa a ese tipo?” dijo muy alterada. Federico le pregunto por lo bajo. – “¿Qué paso?”. Ella le hizo una seña con la mano de que espere, y dijo. – “Esta bien Sergio, gracias por avisarme. Cualquier cosa te llamo.” Corto el teléfono muy enojada, se sentó, se puso las manos en la cara y comenzó a respirar profundamente. Federico se sentó a su lado. – “¿Qué paso?” pregunto. – “Era Sergio, un amigo periodista, trabaja en el programa ‘Primicias’ y me llamo para decirme que hoy iba a salir en un móvil del programa, Mauricio, y seguro va a hablar de mí.” Respondió ella. Él la abrazo fuerte, y mientras le acariciaba la cara, Angélica agrego. – “Estoy cansada de que se metan conmigo. Es lo único que hacen él y su novia.” – “¿A qué se debe tanta bronca?” pregunto Federico. – “En una revista hicieron una nota, en la cual acotaron muy superficialmente y sin mala onda, que Mauricio había intentado seducirme, antes que a Aida. Desde ese momento no me deja en paz.” Respondió Angélica. – “¿Y es verdad?” pregunto él. – “¿Qué intento seducirme? Si, pero fue hace mucho. ¿Por qué?” dijo ella. Federico volvió a formular una pregunta. – “¿Y paso algo entre ustedes?” Angélica sonrió, pero él no la veía. – “Si, estuvimos a punto de casarnos.” Dijo, e inmediatamente lo miro. Federico no contesto, agarro su celular y comenzó a girarlo entre las manos. Ella comenzó a reírse, lo abrazo, le dio un beso y dijo. – “Nunca paso nada entre Mauricio y yo, no es mi tipo.” Federico la miro serio. – “Era una bromita.” Agrego ella, con cara de inocente y voz muy dulce. – “Menos mal que era una broma.” Dijo él. – “¿Y si era verdad me ibas a dejar?” preguntó ella. – “No, no te vas a deshacer de mi tan fácilmente.” Respondió Federico. Ella sonrió. – “Bueno, paso rápido la mañana ¿Vamos a comer?” dijo él. – “Si, pero comemos acá y te cocino yo.” Respondió ella. – “Bueno, como vos quieras reina, sos la que manda.” Dijo Federico. Angélica hizo un gesto de aprobación y luego dijo. – “Voy a buscar tu regalo.” Salió de la cocina, y Federico aprovecho el momento para responder todos los mensajes de cumpleaños que había recibido e ignorado. Angélica volvió con tres bolsas en la mano, y cuando Federico levanto la cabeza dijo: - “Recién estoy conociendo tus gustos, asique si no te gustan no te preocupes.” – “A ver.” Respondió él. Ella le dio los regalos y una vez mas le dijo. – “Feliz cumpleaños.”
Entre camisas y un reloj pulsera muy moderno, Federico sonreía y agradecía cada regalo con besos y abrazos. Los minutos pasaban rápido, pero estaban tan relajados que no notaban el paso del tiempo, o quizá elegian no hacerlo.
Una vez más habían perdido noción de espacio y tiempo dejándose envolver en un intenso y profundo beso. Esta vez, no había terceros que interrumpan, pero fue Angélica quien corto el ambiente. – “Tengo que cocinar porque ya es tarde.” Dijo. – “¿Tarde para qué?” dijo Federico, y volvió a besarla. Esta vez volvió a ser un teléfono el encargado de interrumpirlos. – “Atende, es tu cumpleaños!” dijo ella. Federico respondió a la corta llamada de un amigo del pueblo, mientras ella prendía la televisión. – “Como paso la mañana che.” Dijo Federico, quien después de cortar el teléfono, miro la hora en la pantalla de la TV. – “Si, así es.” dijo Angélica, subió el volumen de la TV y dijo. – “Ahí esta Mauricio.” Los dos se quedaron en silencio.

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