Era una noche cálida
y estrellada en Villa Carlos Paz, en el hotel más lujoso de la ciudad, un grupo
de jóvenes ocupaba una larga mesa junto a la enorme piscina. En pocas horas,
Federico cumpliría 27 años, y sus íntimos amigos, junto a su hermana,
acompañada por el novio, se lo festejarían. – “Julián, ocúpate de todo que voy
a buscar a mi hermano”. Dijo Margarita. Julián, gran amigo de Federico, respondió.
– “Está bien. No te preocupes”. La joven inmediatamente fue hacia la habitación
de su hermano, pero antes de golpear la puerta, se quedó en silencio como si
hubiese adivinado lo que sucedía del
otro lado. – “Me encantaría saber que es ese regalo tan especial que tenés para
mi.” Decía Federico con voz seductora. Y luego reía. - “Me están esperando para
comer, pero no quiero cortarte.” Seguía, Margarita del otro lado de la puerta contenía
la risa. – “Bueno no hagamos el juego tonto de discutir quien corta porque sería
mucho.” Decía Federico y reía. Margarita no se contuvo más y golpeo la puerta.
Cuando su hermano abrió la puerta, ella tenia una sonrisa de oreja a oreja.
Federico dijo: - “Bueno linda, ahora si
te tengo que dejar, lamentablemente.” Dijo él. Sonrió un momento mientras
escuchaba la respuesta, y apenas corto el teléfono, pregunto: - “¿Hace cuánto
estas ahí?” Su hermana comenzó a reírse y entre carcajadas dijo. – “Solo
escuche lo último, no soy chusma.” Y sin darle tiempo a su hermano de retrucar
algo agrego. - “Ya llegaron los chicos ¿Vamos?”. Federico suspiro profundamente
y señalo la puerta, invitando a su hermana a salir.
Federico saludo a sus
amigos, estaban allí los mas íntimos, Julián, Leandro y Ezequiel. También
estaba Fabián, novio de Margarita, pero a él lo ignoro por completo, y se sentó.
Fabián se quedó mirándolo fijamente.
Pero cuando Federico le clavo la vista, el muchacho bajo la cabeza y se sentó.
Habia sido una cena
muy amena, risas y anécdotas acapararon la reunión hasta que llego la hora del
festejo. A las 00 horas del 20 de Diciembre, todos le cantaron el feliz cumpleaños
a Federico y brindaron junto a él. – “Una lástima que tu chica no haya venido.”
Dijo Leandro. Pero Federico no le prestó atención. Su mirada estaba fija en la
pantalla de su celular, una plena sonrisa iluminaba su cara y leía una y otra
vez el mensaje ‘Muy feliz cumple bombon, te deseo mucha felicidad y espero que
todos tus deseos se hagan realidad. En unas horitas te doy mi regalo. Besitos
dulces para vos’. - “Me parece que Julieta le acaba de mandar un mensajito romántico
a Romeo”. Dijo Ezequiel. Julián se aclaró la garganta y dijo. – “Y todo gracias
a mi, me debes la vida Fede.” Todos rieron, Federico respondió. – “No me hagas
acordar porque me vuelven las ganas de matarte.” – “O de matarla a besos a la
rubia.” Contesto Julián. Volvieron a reír. La charla continúo por un rato y
luego todos fueron a dormir.
Federico dormía
profundamente, parecía imposible que algo pueda despertarlo. Sin embargo,
apenas alguien toco suavemente la puerta de la habitación, él hombre abrió los
ojos. Sin decir nada y lentamente se levantó de la cama y abrió la puerta. No había
nadie allí, pero en el suelo, una bandeja con un desayuno completo y una carta
lo esperaban. La carta estaba perfumada, y con una notable letra de mujer decía
‘Que tengas el mejor de los cumpleaños mi amor.’ Federico sonrió, tomo un sorbo
de jugo de naranja y antes de agarrar su celular voluntariamente, éste sonó. Era
un mensaje de Angelica que decía ‘Lindo te espero en 20 minutos en el bufet del
hotel. Besitos.’ Federico se apresuró a desayunar y luego tomo una ducha, se cambió
y bajo a esperarla. Angelica intentaba pasar desapercibida entre la gente, pero
muchos la descubrían y automáticamente pedían fotos y autógrafos. Cuando al fin
pudo sentarse, miro hacia la puerta, allí aparecía Federico, que al verla se quedó
sonriendo. De repente, una mujer alta, de pelo oscuro y muy bella lo tomo del
brazo y lo beso sin decir nada. Angelica se levantó y camino rápidamente hasta
donde estaban la mujer y Federico. Él se había quedado inmóvil, absolutamente
sorprendido, y titubeando dijo – “¿E… estás loca?” La joven lo abrazo y respondió.
– “ ¿Te gusto el desayuno que te mande?” Federico no respondió, miro a Angelica
que se dispuso a irse, y la siguió. – “No te vayas Angie, no es lo que pensas!”
sin dejar de caminar, ella respondió: - “Feliz cumpleaños, seguro la vas a
pasar bien.” Federico corrió y se puso delante de ella para impedirle el paso. –
“Esto tiene una explicación! Y la vamos a averiguar juntos porque yo tampoco la
ser.” Dijo y la tomo de la mano. – “Pamela, vení por favor.” Dijo muy serio a
la joven que lo había besado, la muchacha se acercó sonriendo. – “Veo que no
soy la única.” Dijo. Angelica la miraba fijamente. – “¿Qué decis?” dijo él, a
quien se le comenzaba a notar el enojo. – “¿Te volviste loca? Nosotros no somos
nada hace mucho.” Continuo. – “Siempre decis eso, y nunca te pones así por un
besito. ¿Tu nuevo pasatiempo es muy celosa?” ironizo Pamela. – “¿Perdón?” dijo
Angelica enfurecida. – “Mira Pamela, esto te lo aclare hace mucho, vos y yo no
somos nada, y te voy a pedir que lo de hoy no se repita, y que no le faltes el
respeto a Angelica.” Pamela los miro y muy enojada se fue del lugar. Federico
miro a Angelica con gesto de súplica, ella no dijo nada. – “Nadie noto lo que
paso. Estaban mirándote a vos y ni se fijaron en mí.” Dijo él. – “Aparentemente...”
Respondió ella. – “Feliz cumpleaños.” Agrego. – “Gracias princesa.” Respondió él.
Le acaricio la cara e intento darle un beso, pero ella le corrió la cara. – “Están
todos mirándonos.” Dijo. – “Somos el tema del momento linda, un beso no cambiaría
la noticia, y es mi cumpleaños!” contesto Federico. Y sin darle tiempo a decir
algo más, la beso. Si bien la gente tomaba fotos disimuladamente desde hacía
rato, en ese momento nadie se esforzó por ocultarlo y varios flashes rodearon a
la pareja. Angelica se había puesto muy colorada, y aunque Federico intentaba
ocultarlo, también estaba muy nervioso. Sin darse cuenta, ambos comenzaron a
caminar hacia el parque del lujoso hotel. – “Pensaba desayunar con vos, pero ya
te debes haber llenado con lo que te regalo esa chica, y de paso un beso.” Dijo
Angélica. – “Bueno, podemos desayunar igual, todavía no me llene.” Dijo Federico
sonriendo. – “No, se me paso el hambre, aparte ni loca entro de nuevo ahí.” Respondió
ella. – “Vamos a mi casa.” Agrego. - “Bueno, si me lo decís así…” respondió Federico
riéndose. Angelica al fin había sonreído. – “Sos terrible!” dijo. - “Vos me
pones así.” Respondió él. Los dos salieron del hotel, con la esperanza de que
nadie los detenga, pero no fue así, dos periodistas hacían guardia en la
entrada. No había preguntas nuevas, solo una que no habían realizado
anteriormente, y fue. – “¿Durmieron juntos?”. Federico no contesto. – “No, vine
a desayunar con él, nada mas.” Dijo ella. Y subió al auto. – “Estamos un poco
apurados chicos, gracias.” Continuo. Federico seguía sin hablar. – “Feliz
cumpleaños.” Le dijo uno de los noteros. – “Gracias.” Respondió, y subió al
auto.
La casa donde vivía Angie
quedaba bastante cerca del hotel donde se hospedaba Fede. Por lo tanto en pocos
minutos llegaron, en el poco tiempo de viaje solo charlaron de cómo había comenzado
él su cumpleaños junto a sus amigos y su hermana, en ningún momento hablaron de
lo sucedido con Pamela, pero era un tema que Angelica no iba a dejar pasar, y
Federico lo sabía. Ya estaban tranquilos, a salvo de la prensa y de la gente.
Ella preparaba café y tostadas y él contestaba mensajes de cumpleaños. Cada
saludo que recibía, le comentaba a Angie de quien era. Una vez servido el
desayuno, el segundo del día para él, se sentaron, y ella dijo. - “Ahora si
vamos a hablar del gatito que tenés como ex.”
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